British Sugar será el comprador de esta división por un importe de unos 526 millones en conjunto
Cualquiera que siga el curso de los acontecimientos bursátiles con atención habrá reparado desde hace tiempo en la excesiva concentración del principal índice de la Bolsa española y en el engaño cierto que supone el que el Ibex esté por encima de los 15.000 puntos, que es, a la postre, una de las peores referencias de puertas adentro del mercado en el encuadre actual. La Bolsa española amasa puntos en lo que va de año gracias al fuerte desarrollo alcista de Telefónica. A la multinacional se le ha unido Iberdrola y pocos títulos más. El resto ahoga sus penas en pérdidas, más gruesas en construcción e inmobiliarias. Si efectuamos el recorrido por el mercado total, por el continuo, encontramos a más del 60% de los títulos con pérdidas acumuladas desde enero. No es la primera vez, sin embargo, que el índice, como reflejo estadístico, oculta gran parte de la verdad.
En las últimas semanas han abundado las críticas veladas a este fenómeno a la vez que se han realizado ensaños sobre la realidad intangible del mercado. O dicho de otra manera, algunos estrategas tratan de poner puertas al campo con simulaciones sobre el comportamiento de la Bolsa en este ejercicio sin el concurso de Telefónica y un par de compañías más. Quieren justificar, de este modo, sus cuentas pobres y flacas de resultados. Convencer al cliente de que el año ha sido muy malo en términos globales y que Telefónica el Ibex estaría en estos momentos en el entorno de los 13.000 puntos.
Cuando escuché hace un tiempo este discurso, recordé los sucesos de finales de los años 90. Entonces, un puñado de valor líderes, porque a Telefónica le acompañaron los dos grandes bancos y Repsol, mantuvieron encendida la llama del Ibex durante más de 9 meses. Los bolsistas se rasgaban las vestiduras cuando los Medios de Comunicación escribíamos en grandes titulares que el Ibex había conseguido un nuevo máximo histórico. Los Medios no mentían, pero el mercado ocultaba una gran desazón y una generalización de las pérdidas entre los valores admitidos a cotización. Un fenómeno muy similar al actual.
La memoria colectiva, no obstante, se aferra a los grandes números. En aquellos años el nivel de los 11.000 puntos constituía un récord como en la actualidad lo es la zona de los 16.000 puntos del Ibex. Los fondos y gestores tienen a generalizar los movimientos en lo que es el efecto manada, el seguidismo. Por eso, en los informes de situación que van apareciendo con cierta generosidad en los últimos días, el PER medio de la Bolsa se calcula con los números redondos del Ibex. No se tienen en cuenta las razones particulares, el análisis valor por valor.
Una de las peores referencias para la Bolsa española en la situación actual es que el índice principal se encuentre más cerca de los máximos históricos que del mínimo del año. Hay un empeño en valorar el mercado según este indicador. Siempre ha sucedido igual. Por ello, no debe extrañar que el dinero se retraiga al contemplar un Ibex muy alto. Y lo que es peor, que muchos participantes sufran mal de altura pese a tener los pies en el subsuelo desde hace meses.