La compañía ha alcanzado un principio de acuerdo con British Sugar para negociar con ella en exclusiva
Pelea de gallos. Los bancos de inversión más famosos han lanzado al ruedo sus mejores estrategias y sus dotes de adivinación respecto a lo que decida hoy la Reserva Federal de Estados Unidos en su primer reunión oficial de 2008. Quieren más recortes. No están satisfechos con la decisión de la semana pasada, cuando fuera de hora decidió una caída de 0,75 puntos para sofocar las llamas de los mercados. Días después, unos dicen que bajarán los tipos 0,5 puntos. Otros, que 0,75 puntos. Un pequeño grupo apuesta por un recorte moderado de 0,25 puntos al que seguirían más cesiones de igual cuantía en reuniones venideras. Algo así como lo sucedido a partir de marzo de 2000 cuando estalló la burbuja de los valores tecnológicos y la economía de Estados Unidos se enfrió. A diferencia de situaciones anteriores, muy pocos advierten de la necesidad de reparar en el mensaje de la máxima autoridad monetaria. El mercado da por sentadas las bases de la recesión y no espera que la Reserva Federal meta más los dedos en la llaga. Se trata de lo contrario, de restañar heridas. Pero aún es pronto.
Postración y abatimiento. Son los términos de moda, algo así como la paciencia del Santo Job. Se ha perdido la esperanza en una recuperación sostenida de los mercados y se analiza la profundidad de la caída. Hay tanta plusvalía histórica acumulada, que muchos valores pueden volver a sus respectivos puntos de partida. Algo así como volver a empezar. Es la peor cara de la Bolsa: en apenas tres meses es capaz de convertir en cenizas las plusvalías amasadas con mucho sacrificio durante los últimos cinco años.
Hoy la Reserva Federal de Estados Unidos decide de manera oficial sobre los tipos de interés. Conviene mirar, no obstante, más lejos y analizar si futuras rebajas de los tipos de interés lograrán sostener las cotizaciones y enmendar los fuertes retrocesos acumulados. Para quienes se acaban de incorporar a estos menesteres es bueno recordar que la máxima autoridad monetaria de Estados Unidos ya sabe lo que es bajar de manera continuada los tipos. A principio de 2001 los tipos de interés en Estados Unidos estbana en el 6%. En junio de ese mismo año estaban ya en el 3,75% ¿Por qué no considerar ahora lo mismo? Muchos actores sí lo contemplan en sus pronósticos.
Seguimos. El esfuerzo de la Fed para atajar los indicios de recesión de la economía, entre otros por las consecuencias del estallido de la burbuja tecnológica, llevó a nuevos recortes de tipos en los siguientes meses. Así, a finales del 2001 el fed fund era ya del 1.75 %, alcanzando niveles del 1.0 % en junio de aquel año. En este nivel se mantuvo hasta que comenzaron de nuevo a recuperarse a mediados de 2004. El resto de la secuencia, hasta alcanzar un máximo en niveles del 5 25 % a mediados del año pasado, ya lo conocemos.
No obstante, los mejores estrategas advierten de que no sólo de tipos de interés viven los mercados y de que el escenario actual requiere de medidas audaces. Además, el margen actual de recorte de los tipos es demasiado pequeño (entre 0,75-1 puntos) como para repartirlo en pequeñas dosis. De hecho, tampoco está muy claro que se produzcan giros rápidos a la baja de tipos en el interbancario pese a los recortes previstos en los tipos de interés oficiales, porque el mercado interbancario ha quedado roto ante el abuso de las entidades financieras que se han encontrado sin otra fuente de financiación ante el deterioro del mercado de titulizaciones y en general el de crédito.
En cualquier caso, la Fed habla hoy. Lo peor es el silencio.