En el mercado de divisas, el cambio del euro se desliza a 1,35 dólares
Letras del Tesoro y depósitos de bancos y de cajas de ahorro, como en los peores años de finales de los 70 y comienzos de los 80. Escribíamos en aquella época de la guerra de depósitos, de la subasta de letras del Tesoro en la Bolsa de Madrid, de la aversión al riesgo a la hora de canalizar el dinero en Bolsa, del alza del petróleo, de la profundidad de la crisis económica, de las intervenciones directas del Banco de España en los corros de las compañías más emblemáticas de la Bolsa en aquellos años, de la quiebra de bancos industriales y de los malos arreglos de algún banco comercial...¿tanto se parece la situación actual a la de hace 30 años? Cuando escribo esto con rapidez, con los recuerdos empujando por salir, me convierto a la religión de la teoria de los ciclos. Los protagonistas de hoy no son los de entonces ni, tampoco, las coordenadas económicas globales. Son, no obstante, demasiadas coincidencias para renegar.
Sí, letras del Tesoro y depósitos bancarios a sabiendas, hoy como ayer, de que en algunos casos la inflación se come las ganancias sobre el papel. Es mayor, no obstante, el miedo a invertir en acciones, porque la volatilidad rompe cualquier disciplina o método analítico. Sucesos como los protagonizados en los últimos días por compañías de capitalización máxima como Iberdrola (con más-menos 9% en veinticuatro horas) o constructoras líderes como Ferrovial (con más-menos 7% en menos de un día) al que se unen a las fuertes oscilaciones de los dos grandes bancos en apenas unas horas y Telefónica, el valor líder evidencian que la Bolsa está rota y que el dinero busca otros acomodos.
Guerra del pasivo. El término se acuño hace treinta años y luego desapareció de la faz de los mercados financieros. Ha vuelto ahora con rabia y fuerza inducido por dos factores. Uno, por la aversión al riesgo y por la necesidad de buscar mejores réditos. Dos, por la Crisis Financiera y de Crédito. Bancos y cajas de ahorro buscan dinero en el seno del BCE y debajo de los ladrillos de los ahorradores para cumplir coeficientes y seguir con el tenderete abierto. Por eso, el dinero es un bien escaso, aunque algunos proclamen que hay exceso de liquidez. En los seis primeros meses del año, los depósitos, el producto estrella de la oferta bancaria, han captado 41.707 millones de euros, según el Banco de España. Se trata del mayor flujo de dinero a depósitos en un primer semestre desde que en 1998 las estadísticas empezaron a contabilizar este período. Según estas estadísticas, las familias mantienen en estos activos 364.031 millones.
Desde que el Banco Central Europeo subió los tipos de interés hasta el 4,25% e impulsase el euribor a máximos históricos, se ha producido un aluvión de ofertas comerciales. Por ejemplo, las de Openbank y Activobank. También, las de Banco Pastor, que ofrece un 5,75% TAE a un año; Caixa Geral lanzó un depósito a este plazo a un 5,35% TAE; Bancaja subió la rentabilidad de sus productos online, llegando a remunerar un 5,3% TAE a un año; Self Trade ofrece un depósito a tres meses a un 6% TAE; Caja Madrid comercializa un depósito a un mes a un 10% TAE y una cuenta a un 4,5% TAE. Sa Nostra tiene en Internet un producto a un mes a un 10% TAE.
La avalancha de ofertas está provocando que los productos ofrezcan cada vez rentabilidades aparentemente más altas. Por ejemplo, se llegan a pagar TAE de un 6% a un año, un 11% a un mes, un 7% a tres meses y un 5,15% a seis meses, entre otros. Conviene, sin embargo, leer la letra pequeña. Para conocer la retribución real que da un producto, hay que poner la tasa anual equivalente (TAE) en relación con el plazo del producto. La TAE da la rentabilidad que obtendría el depósitos si se mantiene durante un año. Por ejemplo, si un producto ofrece un 11% TAE a un mes, lo que recibe el cliente por su dinero es una rentabilidad de un 0,91%. Es el resultado de dividir el tipo gancho entre los doce meses de un año y luego multiplicarlo por el número de meses que se mantiene la oferta. En cambio, un depósito a un año a un 5% TAE da un 5%.
¡Cuidado con las artimañas bancarias!