British Sugar será el comprador de esta división por un importe de unos 526 millones en conjunto
Una vez que se da por hecha la recesión en Estados Unidos, los operadores bursátiles empiezan a hacer cábalas sobre la profundidad y la extensión de la crisis. Los expertos barajan varios posibles escenarios. El más favorable, por el que apuestan un buen número de expertos, tendría forma de V con una rápida pero superficial contracción de la economía que iniciará la recuperación a partir de la segunda mitad de año gracias al bloque de medidas adoptadas por las autoridades financieras. Los más escépticos, sin embargo, consideran que el calado de la crisis será mucho más profundo y duradero, en forma de U, teniendo en cuenta el movimiento observado en las últimas grandes crisis. La grave situación del sector inmobiliario, que está afectando seriamente al crédito y al consumo privado, anticipa una difícil salida del actual atolladero por el que atraviesa el mercado. Un contexto más complicado, aunque más improbable, sería un movimiento en W o L, que reflejarían una contracción larga y profunda debido a los escasos indicadores de estabilización en el mercado inmobiliario y las crecientes tensiones en los mercados monetarios.
A lo largo de la semana, los indicadores económicos norteamericanos sólo han servido para arrojar más sombras sobre la contracción, a lo que se ha sumado el pésimo arranque de la temporada de resultados con las malas cifras arrojadas por algunas de las principales compañías norteamericanas como son Alcoa y General Electric.
Así las cosas, mientras que en Estados Unidos todos son esfuerzos por animar la actividad y reducir las consecuencias de la crisis, en Europa las autoridades monetarias siguen con su política de esperar y ver. Una forma de actuar que algunos consideran extremadamente peligrosa. El BCE, dicen, tendría que dejar de escudarse en la inflación, puramente coyuntural por los altos precios del crudo, y empezar a pensar en los preocupantes desajustes monetarios que está sufriendo la zona euro respecto al resto de grandes monedas internacionales.
El cambio del euro ha marcado esta semana un nuevo récord por encima del nivel de 1,59 dólares y frente la libra, al alcanzar las 0,8 unidades, después de que el BCE decidiera mantener sus tipos de interés al 4 por ciento, al tiempo que insiste en señalar que no observa razones que justifiquen recortes.
En este contexto, los inversores españoles han tocado de nuevo a retirada y el índice Ibex 35 ha caído un 4,1 por ciento en la semana para deslizarse hasta los 13.278,30 puntos con lo que vuelve a perder la línea de soporte que encontraba sobre los 13.350 puntos.
Al mal momento de la renta variable esta semana han contribuido además los nuevos récords del petróleo. El barril de Brent ha rozado literalmente los 110 dólares y el West Texas ha superado por primera vez en su historia los 112 dólares. Una escalada que parece no tener fin ante la insistencia de la OPEP de mantener sus cuotas de producción. Valores destacados de la semana
Apenas tres valores del selectivo han logrado salvar en positivo el balance semanal. Ferrovial, que ha ganado un 1,13 por ciento, Enagás, que ha subido un 0,81 por ciento, y Sogecable, que en la fase final de la opa de Prisa se ha apuntado una discreta mejora del 0,07 por ciento. Abengoa, en un ambiente de preocupación por su actividad de biocombustibles, ha acabado con una caída acumulada del 10,96 por ciento en las cinco últimas sesiones. Banco Popular, lastrado por los negativos informes de los analistas de la banca mediana española, ha perdido un 8,42 por ciento. BME ha sido el tercer peor valor con una caída del 7,69 por ciento pese a los recurrentes rumores sobre posibles operaciones corporativas.
Calendario financiero
Los datos de actividad e inflación a una y otra orilla del Atlántico marcarán el rumbo de los mercados financieros a lo largo de la próxima semana. En la sesión del lunes, desde Estados Unidos llegarán las ventas al por menor y los inventarios de negocio, que darán una nueva oportunidad para conocer la evolución del consumo. Un día después, el martes, el instituto económico alemán ZEW publicará su índice de clima empresarial, mientras que en país norteamericano se publicarán los precios de producción y el índice de actividad de Nueva York. Estos dos indicadores son muy seguidos por los operadores para comprobar las presiones inflacionistas y la capacidad de crecimiento.
El miércoles las miradas se concentrarán en la batería de datos de inflación. Tanto Alemania, como la zona euro y EEUU darán a conocer el IPC de marzo. En este último país se darán a conocer además las cifras de casas iniciadas y permisos de construcción, la producción industrial, la capacidad de utilización, y, con los mercados ya cerrados, el Libre Beige, informe de coyuntura. Para el jueves, los inversores deberán estar atentos a balanza comercial de la zona euro, así como al índice de indicadores y la Fed de Filadelfia en EEUU. El último día de la semana el único indicador relevante serán los precios de producción en Alemania.