La compañía ha alcanzado un principio de acuerdo con British Sugar para negociar con ella en exclusiva
Cita con la Fed, que va decidir sobre la evolución de los tipos de interés y, lo que es más importante, sobre sus expectativas de futuro. Los sabios recomiendan mirar más lejos y tratar de averiguar si nuevas rebajas de los tipos de interés lograrán sostener las cotizaciones por el efecto inverso inducido o, todo puede suceder, pondrán más nerviosos a los participantes en los mercados. Para quienes se acaban de incorporar al mundo de la Bolsa conviene recordar que la máxima autoridad monetaria de Estados Unidos ya sabe lo que es bajar de manera continuada los tipos de interés para evitar el enfriamiento total de la economía. A principio de 2001 los tipos de interés en Estados Unidos estaban en el 6%. En junio de ese mismo año estaban ya en el 3,75%. El esfuerzo de la Fed para atajar los indicios de recesión de la economía, entre otros por las consecuencias del estallido de la burbuja tecnológica, llevó a nuevos recortes de tipos en los siguientes meses. Así, a finales del 2001 el fed fund era ya del 1.75 %, alcanzando niveles del 1.0 % en junio de aquel año. En este nivel se mantuvo hasta que comenzaron de nuevo a recuperarse a mediados de 2004. ¿Por qué no considerar ahora lo mismo? Muchos actores sí lo contemplan en sus pronósticos y, lo que es más importante, fundamentan todas sus estrategias en este fenómeno.
Los bancos de inversión más famosos han lanzado al ruedo sus mejores estrategias y sus dotes de adivinación respecto a lo que decida ahora la Reserva Federal de Estados Unidos en su reunión oficial. Quieren más recortes. No están satisfechos con las últimas decisiones, porque consideran que deberían haber sido más categóricas. Conforme ha pasado el tiempo desde el último recorte, el abanico de expectativas se ha ampliado. Unos dicen que bajarán los tipos 0,5 puntos. Otros, que 0,75 puntos. Un grupo cada vez más numeroso apuesta por un recorte moderado de 0,25 puntos al que seguirían más cesiones de igual cuantía en reuniones venideras. La otra opción es mantener los tipos y confirmar que con las medidas ya tomadas es suficiente; al menos es lo que descuentan las bolsas.
Acotando más el terreno, el consenso del mercado descuenta un recorte de tipos de hasta 0,25 puntos, con una probabilidad del 50%. Además, la mayoría de los encuestados se inclina por un nuevo recorte de tipos de interés en junio y, lo que es más importante, fijan el nivel de tipos oficiales de la Fed a finales de este año en el 1,5%. De ser así, ¿por qué el treasury 2 años se mantiene en niveles más altos? Salvo que el presidente de la Fed tenga finalmente razón y se cumpla su previsión de un crecimiento tendencial en 2009. No es, sin embargo, lo que consideran los mejores estrategas, que resaltan que el actual es un problema económico y de crisis financiera prolongada. De hecho, esperan que los tipos de interés oficiales bajen hasta el 1% durante el año. Esto es un buen ejemplo del escepticismo reinante respecto a la tesis que algunos manejan que los problemas ya se han superado.
Algo así como lo sucedido a partir de marzo de 2000 cuando estalló la burbuja de los valores tecnológicos y la economía de Estados Unidos se enfrió. A diferencia de situaciones anteriores, muy pocos advierten de la necesidad de reparar en el mensaje de la máxima autoridad monetaria. El mercado da por sentadas las bases de la recesión y no espera que la Reserva Federal meta más los dedos en la llaga. Se trata de lo contrario, de restañar heridas. Pero aún es pronto.
Además, los mejores estrategas advierten de que no sólo de tipos de interés viven los mercados y de que el escenario actual requiere de medidas audaces. Además, el margen actual de recorte de los tipos es demasiado pequeño (entre 0,75-1 puntos) como para repartirlo en pequeñas dosis. De hecho, tampoco está muy claro que se produzcan giros rápidos a la baja de tipos en el interbancario pese a los recortes previstos en los tipos de interés oficiales, porque el mercado interbancario ha quedado roto ante el abuso de las entidades financieras que se han encontrado sin otra fuente de financiación ante el deterioro del mercado de titulizaciones y en general el de crédito.