En el mercado de divisas, el cambio del euro se desliza a 1,35 dólares
Hace unos días recibí un mail de una lectora. Por lo que decía su autora ni era economista ni se dedicaba a la economía, sin embargo no cesaba de hablar de economía y de lo que sucede en la economía. Excepto las alabanzas que me dedicaba y alguna referencia muy directa a cosas muy directas, que he eliminado, les reproduzco lo que me remitió.
Buenos días. Gracias a mi marido, que es economista, he conocido artículos suyos que me han confirmado lo que hace años yo había visto y ahora se está produciendo. Soy una autentica ignorante en economía pero siempre he tenido muy claro que el sistema PSICOLí“GICO y ECONí“MICO en el que vivimos nos llevaría a la ruina de España. Hace 7 años, cuando compré mi casa me vinieron a hacer la limpieza una empresa en la que trabajaban extranjeros, cuando estaban limpiando de rodillas la terraza sacando el cemento a pleno sol, viéndolos como en una nebulosa, le pregunté a su jefa de donde eran, y me contestó que eran de los países del este y que ahí donde los veía uno era ingeniero y otro químico, y en un duerme vela vi que los españoles acabaríamos así. Inmediatamente les dije que lo dejas, que parasen de limpiar; no me entendían y la jefa me contestó que aún les faltaba, pero dije que me daba igual, que lo dejen.
En aquel entonces yo estaba casada y le comenté a mi marido lo que vi; se rió. Hace tres años me volví a casar y a mi marido le conté lo que había visto, también un sueño muy angustioso en el que yo y mucha gente estábamos en una playa; yo intentaba convencer a todo el mundo de que venia una ola muy grande, pero casi nadie hacia caso, cuando la ola se acercaba una pequeña minoría entre ellos yo, nos subíamos a un muro de muchísimos metros de altura, como un décimo segundo piso. Mi marido me miraba como diciendo que ya estábamos a salvo, pero yo con la cabeza le decía que no. Nos subíamos a un coche y yo solo le decía que lo pusiese a 200 y que no mirase atrás.
Mi marido me preguntó por el sueño le dije que vendiese el chalet que le iban a entregar porque a partir de ahora no se iba a vender nada. Me hizo caso, y en que no tuviésemos prestamos.
Mi abuelo me dijo siempre, no estires más de la cuenta la manta porque se te verán los pies. Mi lema, en economía, es: no tiene más el que más gana sino el que más guarda; en una sociedad donde el estado gasta lo que no tiene y las familias también, tarde o temprano esa sociedad tiene que reventar.
En una sociedad consumista donde solo se consume sin pararse a pensar si es necesario, porque todo es necesario; donde los que nos sacrificamos y RENUNCIAMOS a algo es porque somos tontos; donde la gente hipotecada hasta las orejas dice: tengo un coche, una casa, un apartamento, y no ve que no tiene nada, sino que es del Banco; donde muchos no piensan si lo que se están gastando en ese momento lo tienen, porque LA TARJETA ES MÁGICA, porque todo es mágico; es una sociedad que yo comparo con la típica persona que cruza una calle sin mirar, como si por mirar no le fuese a atropellar el coche, y España es esa persona, todos miran hacia otro lado, no hay crisis.
La solución a todo esto yo la veo muy complicada porque no solo es un cambio de sistema sino un cambio psicológico, la gente realmente competente y preparada no existe porque si existe se encarga la sociedad de aplastarla y acabar con ella. Si por un segundo miras un telediario te das cuenta que cuando un científico descubre algo muy importante para todos, o no sale o le dedican un segundo. ¿Qué es lo que sale en el telediario?, y, ¿cómo quieren que nos llegue?, y nadie ve nada y nadie exige nada. Porque hay que tener una sociedad repleta de ignorantes, los ignorantes no piensan no se cuestionan nada.
Cómo está la educación. Yo soy maestra de infantil, y sólo tengo que oír y ver estupideces. Están destrozando a los niños, ¿Qué nueva generación viene?. Las cabezas pensantes solo se dedican a vender metodologías muy bonitas y maravillosas con resultados pésimos, en esta sociedad no interesan los resultados.
Yo siempre digo que puedo hacer una calculadora preciosa, monísima, pero si cuando la voy a utilizar no funciona, ¿de qué sirve?. Sin embargo la gente me mira como diciendo “y esta idiota, ¿qué dice?, la calculadora es bonita y punto.
Es diferente, ¿verdad?; y da que pensar.
(Fannie y Freddie, ¿se imaginan que desapareciesen absorbidas por otras entidades -una vez saneadas con dinero público, claro- o que, tras ser saneadas, fuesen liquidadas y sus activos vendidos?; a ver, con el manual en la mano no pasaría nada: los símbolos no son eternos, pero si eso sucediese !
Y, bueno, eso nos lleva a la morosidad. La cantinela de moda ahora, aquí, es decir que la tasa de morosidad, aunque haya aumentado más del 130% con respecto a hace un año, es baja en comparación con la de mil-novecientos-no-se-cuantos. Cierto es, el problema es que el 1,7% hoy tiene unas implicaciones infinitamente más negativas que un 4% en 1982; de entrada, porque en monto total, ese 1,7% es muy superior que el 4% de hace 25 años; después, porque las implicaciones hoy de ese monto en una economía postglobal como la nuestra eran inimaginables en 1982; finalmente, porque la deuda privada sobre el PIB hoy en nada se parece a la de hace dos décadas y media. Eso es aplicable al 1,4%, imaginen lo que pude pasar con una tasa del 4% que es la previsión que para finales de año de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros).
(Pasó ayer: reunión de Premios Nóbel en Economía, en Lindau, Alemania. Daniel McFadden: “(The crisis is) not over and I’m not exactly sure when it’s going to end, that as the crisis continues you will see a lot of business failures” (http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=aTtYLhidMBuI&refer=home). November is coming).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.