La compañía ha alcanzado un principio de acuerdo con British Sugar para negociar con ella en exclusiva
Los sabios no se cansan de decir que el crecimiento económico es el mejor aliado para las Bolsas, porque gracias a él las valoraciones se mantienen y las expectativas mejoran. Desde el comienzo del año, a la bicha de la recesión económica se la ha mentado por doquier, más en Estados Unidos que en el resto del mundo, aunque las cifras no son tan desfavorables hasta el momento. En la eurozona, Trichet jura y perjura que las cuentas son saludables. O sea, que si el Jefe lo dice él sabrá muy bien por qué. Hay en la zona, no obstante, desajustes fiscales importantes por la doble velocidad que registran las diferentes economías desde hace años. Lo importante es si los mercados sabrán discernir el fenómeno o si, como sucede hasta ahora, el concepto global de las cosas de la Bolsa se mantendrá sin distingos sea cuál fuere el pulso cierto de cada una de las economías. Conviene recordar que a principio de año algunos estrategas apostaron por separar el trigo de la paja, elegir unos mercados europeos frente a otros. La realidad es, no obstante, diferente. Como siempre.
El presidente del BCE ha insistido en que siguen dándose las condiciones para que la economía de la zona euro crezca de manera sólida. El crecimiento económico internacional es ahora más equilibrado entre las diferentes áreas del mundo y, aunque se ha moderado algo, sigue siendo robusto y permite dar apoyo a las exportaciones de la zona euro. También la demanda doméstica mantendrá su “fuerte impulso”. La inversión seguirá siendo “dinámica” y se beneficiará de un largo periodo de condiciones financieras favorables, reestructuración y ganancias empresariales y mejoras en la eficiencia de las compañías. El consumo se fortalecerá todavía más gracias a los avances en la renta disponible y las mejoras en las condiciones de empleo. Trichet ha recordado que las proyecciones macroeconómicas del BCE prevén un crecimiento medio anual del PIB en la zona euro entre el 2,1% y el 2,9% en 2007 y entre el 1,9% y el 2,9% en 2008.
Jean-Claude Trichet insufla ánimos, no podía ser de otro modo, pero, como buen pastor, no permite que el rebaño se desperdigue. Por ello recuerda que prevalecen los riesgos al alza a la estabilidad de precios a medio y largo plazo especialmente por culpa las previstas subidas salariales en algunos estados miembros, como Alemania. Ha dicho que el Consejo de Gobierno vigilará muy cuidadosamente las próximas negociaciones salariales en los países de la zona euro.
“Los aumentos salariales y de los costes laborales unitarios, si no son moderados, crearían un problema para la estabilidad de precios”, recalca el presidente del BCE. Admite que hay diferencias entre las situaciones de cada uno de los países de la eurozona, pero deja claro que esta exigencia de moderación se aplica a todos los estados miembros aunque por motivos diferentes. En el caso de Alemania y Francia, el control salarial resulta imprescindible por el alto nivel de paro. “No se puede discutir que, en el conjunto de la zona euro, y en algunas economías, incluidas las más grandes, el desempleo es muy grande. Sólo eso obligaría ya a la moderación”, destaca Trichet. Otros factores que hay que tener en cuenta en la negociación colectiva, según el presidente del BCE, son la productividad y el déficit exterior, en una referencia a países como España. En términos de Bolsa española lo más preocupante en este discurso es la referencia a que “hay algunas economías que tienen un gran déficit por cuenta corriente, que están perdiendo cuota de mercado año tras año y también aquí la moderación salarial es esencial para recuperar competitividad”, apunta Trichet.