La compañía ha alcanzado un principio de acuerdo con British Sugar para negociar con ella en exclusiva
A diciembre de 2006, las 46 cajas que operan en España –45 si se considera la fusión de El Monte y San Fernando, bajo la marca Cajasol– tenían contabilizado en sus balances un volumen total en participaciones por valor de 47.955 millones de euros. Ese volumen de participaciones –que popularmente se han conocido como cartera industrial– supone 10.000 millones más que a diciembre de 2005, o lo que es lo mismo, un 26,3% más. Ese valor en libros, según los datos recopilados por las cajas, recoge íntegramente las participaciones en empresas cotizadas a su precio de mercado, es decir, al que están cotizando en cada momento. En lo que va de 2007, las cajas de ahorro han seguido aumentando su presencia en la Bolsa española, aunque en menor volumen. Los expertos han advertido en los últimos meses de que el peso de estas instituciones de ahorro es excesiva y que las convierte en el principal peligro del lado de la oferta potencial. Además, alguna de ellas tiene que soltar lastre en Bolsa para atender sus quebrantos inmobiliarios.
El toque de atención de los expertos está motivado, entre otras razones, por el hecho de que por primera vez, en 2006 el valor de las inversiones en empresas cotizadas era superior al resto de participaciones. En concreto, las cajas de ahorros tenían recogido en sus balances a fecha de diciembre de 2006 un valor de 24.240 millones de euros por empresas cotizadas, el 50,5% de toda la cartera. A diciembre de 2005, el peso de las cotizadas apenas superaba el 43%. Argumento sólido para que aumenten las suspicacias y críticas contra las cajas en este proceder.
En lacartadelabolsa hemos escrito de manera reiterada que la cartera industrial de las cajas y sobre todo la exposición en Bolsa de estas entidades ha sido motivo de amonestaciones por parte de organismos como el Banco de España. El Fondo Monetario Internacional (FMI), en un informe del pasado año, también se refería a este asunto. No obstante, las cajas se han defenido muy bien hasta ahora de tan presión, inlcuso inquina. No hay una defensa mejor, que unos buenos rendimientos. El índice Ibex 35 de la bolsa española subió en 2006 el 31%. Eso es lo que han obtenido en promedio, aunque los bolsistas saben que todo tiene un límite.
La rentabilidad que obtienen de su cartera es otro argumento a su favor, porque a diciembre de 2006, las plusvalías latentes acumuladas por las cajas de ahorros sumaban 25.574 millones, un 42% más que un año antes. Más de un tercio de esas plusvalías –37%– vienen directamente de la renta variable. En renta fija, sin embargo, y a pesar de tener mucho más dinero invertido que en renta variable, las plusvalías latentes son mucho menores. En concreto, 1.234 millones.
Ahora, lo que importa es adivinar qué ficha y en qué dirección se van a mover las cajas de ahorro. O si se prefiere, cuando el ciclo les sea más adverso y tengan que soltar lastre para atender sus propios negocios, porque no se puede vivir eternamente de las rentas de la Bolsa. Las cajas de ahorro se han convertido, así, en los mayores proveedores potenciales de papel para la Bolsa española. Mejor no mentar esta posibilidad.