En el mercado de divisas, el cambio del euro se desliza a 1,35 dólares
No, Sr. Solbes, no es una cuestión de semántica, y sí, tiene Ud. razón: España, hoy, no está en crisis, pero no porque no se halle en recesión. En lo que sí está metida España y todo el planeta es en la precrisis de una crisis de proporciones gigantescas que nos alcanzará a partir de Julio del 2010.
El concepto de “recesión” es un invento, una conveniencia, un tecnicismo: “cuando durante dos trimestres consecutivos, bla, bla, bla”. Pero conceptos como este ya no deben ser consideradas así. Simplifico. “Desaceleración”, hoy, es que las cosas se tuerzan un poco ! en relación a las previsiones realizadas. “¡Vaya!, ¡que fastidio!”, sería la expresión que le correspondería. “Recesión”, hoy, significa que las cosas se han apartado mucho, muchísimo de los planes realizados. “¡Joder, con !; nos va a enviar todo a hacer puñetas!, se diría ante algo así.
Pero una crisis no es nada de eso. Una crisis es, al margen de previsiones y proyecciones mucho, o poco, equivocadas, una tendencia que apunta hacia abajo, una tendencia inmisericorde que tira hacia las profundidades. La tendencia misma es la crisis, independientemente del momento en el que nos encontremos: “España está creciendo más que la UE”, ¿y qué?; la tendencia apunta que tanto la economía de la UE como la de España se están yendo a la mierda. Eso es, hoy, una crisis.
“Irse a la mierda”, ¿qué significa?. La realidad está mostrando que la población -el pueblo- no puede continuar viviendo como vivía hace tres años, ni las empresas laborando como laboraban en el 2005. Además, la diferencia entre lo que hoy muestra la realidad y lo que mostraba en el 2005, es simple: que “las cosas” han empeorado tremendamente; y, además, la tendencia muestra una senda declinante.
En mi opinión, el Sr. Solbes ganó el debate televisivo al Sr. Pizarro porque, 1) el principal partido de la oposición nada hizo para mostrar al hombre de la calle como estaba la situación económico-social y hacia donde apuntaba, y 2) porque la gente, en el fondo, quiere oír cosas bonitas y creer que todo va a seguir yendo bien porque alguien acabará arreglando lo que está mal.
Cuando aquel debate tuvo lugar, las cosas ya estaban apuntando fatal, pero a casi nadie le interesaba decirlo ni a casi nadie escucharlo. El Sr. Solbes ganó el debate, pero ni él ni su oponente tenían -ni tienen- la solución a lo que está pasando ni a lo que va a pasar.
La economía española tiene hoy una infinidad de problemas y nada puede hacer para solucionarlos, tan sólo alguna cosilla para mitigarlos, y no todos. Pero en ese bosque de problemas, dos destacan por encima de todos los demás: la inflación y la falta de crédito.
España no puede hacer nada para reducir su inflación (bajará cuando el consumo se hunda) porque su productividad es patética, y tampoco puede hacer que mane más crédito porque ya nadie nos lo da (ni a nosotros ni a nadie). ¿Mejorar la productividad?: ¿tiene medios la economía española para hacerlo?. ¿Sustituir el crédito por otras fuentes de, ¿de qué?, si el problema es de financiación?.
¡Claro!, ¡claro!, es un tema de modelo, pero ese modelo se halla en una pendiente pronunciada: nada en comparación de lo que comenzará en Julio del 2010: entonces se podrá palpar lo que es una crisis. ¿Qué pasará?, imaginen: de cada cuatro integrantes de la población activa, una/o estará desempleada/o, una/o subempleada/o, y una/o ni remotamente estará ocupada/o en aquello para lo que se formó; los ingresos medios personales dibujarán una curva decreciente, al igual que la recaudación fiscal; las entidades financieras: cerradas a cal y canto; los recursos escasos, super escasos, y caros, muy caros, aunque no tanto como podrían debido a las bajas capacidades adquisitivas de la población. ¿Sigo o ya se van haciendo una idea?.
¿Cómo denominará a ese escenario el Sr. Solbes?. (Será interesante oír como lo denomina la oposición).
En esta línea, el pasado Sábado, en Barcelona, en el Círculo de Economía, de lo que dijo el presidente del Gobierno deduzco que no le están asesorando bien -¿o sí?-. “Desaceleración profunda”, “desaceleración intensa”, ¿qué es eso?, ¿cómo se define? (¿no son tan importantes las definiciones?).
Dijo el presidente que la caída del crecimiento se debe a la caída del sector inmobiliario; o sea, que España necesita del ladrillo para crecer. También dijo que la economía española puede crear más empleo aumentando la población ocupada femenina; ¡pero si en la UEM, la economía española es la que tiene la tasa de desempleo más elevada!. Y también que la banca española es sólida, ¿aunque haya prestatarias/os que tengan que dedicar el 70% de sus salarios al pago de los créditos que se les concedieron y tengan su empleo en el alero?.
Lo mejor, las soluciones, por ejemplo, reducir los costes de las empresas, o sea, profundizar en nuestro modelo. La respuesta del líder del principal partido de la oposición fue antológica: le vino a decir que las cosas llegarán a un punto en el que ya no podrá hacer nada (lo cierto es que él tampoco podría).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.