La noticia ha provocado un giro en los índices de Wall Street, ahora en terreno positivo tras abrir con nuevos descensos
Dos empresarios de moda comían el fin de semana pasado en un restaurante céntrico de Madrid, mano a mano. La conversación giró de principio a final sobre la nueva oleada de movimientos corporativos que afectan al mercado español desde hace varios meses y, lo que es más importante, sobre la psicosis reinante la Bolsa de que las OPA y contra OPA serán la nueva pandemia. Hay más, los propios administradores de las empresas jalean esta hipótesis, indemostrable en la mayor parte de las ocasiones. Por eso actúan de ese modo. Los ortodoxos abren los ojos como platos cuando leen y escuchan a éste o aquél presidente que su empresa es objeto de varios deseos contribuyendo con ello a calentar el corro de unas acciones ya infladas como palomitas de maíz. Y no pasa nada. “O sea que si no tienes sobre la mesa media docena de ofertas de compra de tu empresa no eres nadie en la Bolsa actual. Y si nos las tienes te las inventas y lo sacas al ruedo, porque aquí no pasa nada” le espetó un empresario a su compañero de mesa.
“Pero eso es ilegal y abuso de mercado”, añadió el otro.
“No, por lo visto hasta ahora”, continuó el primero. “Si te llama a capítulo la CNMV dices que hay conversaciones preliminares, pero que no existe compromiso alguno que pueda modificar la trayectoria de tu compañía en Bolsa. Vamos a ver si lo entiendes, se trata de crear un clima de opinión favorable para tu empresa. Es un mensaje al mercado diciéndole que tú también existes, que no se olviden de tí, porque tu también eres apetecible en la coyuntura actual”.
“Pero eso es querer calentar el valor, no es riguroso ni legal. Lo mejor es que la empresa hable con la razón de los números y no con la sin razón de un mercado ansioso de pegar pelotazos por todas las esquinas. Además te puedes pillar las manos con el Regulador”, arguyó el primero.
“No es un asunto del Regulador, es un caso de vacíos legales en el actual encuadre de los mercados de valores y las operaciones especiales, OPA incluída. Con la legislación actual, el Regulador se ve maniatado en la mayor parte de las ocasiones por muy altas que sean las voces críticas, mucho el empeño de los puristas al advertir de estas prácticas”, finalizó el segundo.
Siguió la conversación por otros derroteros ya al margen de lo estrictamente bursátil. Nosotros reflexionamos mucho sobre el suceso, aunque en nuestro ánimo no estaba ese día el de escuchar detrás de las puertas.
Es evidente que la Bolsa española se encuentra en uno de los momentos más explosivos de su historia reciente y de que unos y otros se dedican a engordar las cotizaciones y, lo que es más grave, a generar expectativas de futuro que no siempre se cumplen y que pueden ocasionar serios quebrantos a los especuladores e inversores que actúan bajo la indisciplina del sentiminto que viene. Los inversores deben tener presente que el futuro es impredecible, porque de ser así no sería futuro, sería presente.