El índice de indicadores de EEUU, que anticipa la evolución futura de la economía, cae un 0,8%, dos décimas más de lo previsto
Vuelta a los orígenes. Una frase lapidaria que gana terreno en los medios conforme avanza el tiempo. Es el reconocimiento de que el ciclo negativo pesa más en los valores pequeños y medianos, que en las compañías líderes. Aquellos se muestran desprotegidos frente a las inclemencias del tiempo financiero y éstas abarcan más y se defienden mejor. Sniace es la penúltima representación de esta obra tragicómica, que, con frecuencia, se repone en la cartelera de la Bolsa. Llevaba días con pérdida importante de su fuerza relativa y muchos meses sin poder romper lanzas a su favor, hasta alcanzar registros promedio respecto a sus mejores niveles de los últimos cuatro años. Sniace se agarró al clavo ardiendo del bioetanol y enervó a muchos analistas y seguidores. En la actualidad no hay información al respecto, pese a que esa apuesta fue la que encandiló a unos y a otros. Además, provocó una súbita recuperación de su cotización bursátil. Ahora se sabe que vuelve a lidiar con el toro manso de siempre, el de su origen. Ayer la cotización estuvo suspendida un buen rato.
La compañía química fue suspendida por la CNMV tras confirmar que suspenderá temporalmente los contratos de unos 350 empleados de su plantilla si continúa en Cantabria la huelga de taladores de montes y, como consecuencia de ella, sus fábricas quedan desabastecidas de madera. Sniace estima que, si la huelga de taladores de montes de Cantabria se prolonga durante un mes, la producción de sus filiales Celltech y Viscocel “sería nula”, al quedar desabastecidas de madera, lo que reduciría la facturación del grupo en ese mismo período entre un 25 y 30%.
Reanudó su cotización al filo del mediodía con mucho papel a la venta y terminó la sesión con una caída del 8%. A principio de abril, el Gobierno de Cantabria otorgó a Sniace una autorización ambiental integrada para la planta de bioetanol que la sociedad proyecta construir en sus terrenos de Torrelavega. Esta resolución supuso, en teoría, el primer paso para lograr la licencia de obras de la planta, cuya capacidad de producción se estima en 100.000 toneladas al año. Sniace ya adelantó en marzo que prevé que la fábrica de Torrelavega comience a operar en 2010, tras haberse destinado a su construcción un presupuesto de 100 millones de euros.
Días antes, Sniace compró el 90 por ciento de Sniace Cogeneración a Abener Inversiones, filial de Abengoa , por un importe de 24 millones de euros. Tras esta operación, Sniace es titular de la totalidad del accionariado de Sniace Cogeneración a través de su filial Cogecan, cumpliendo así el objetivo marcado en junio del año pasado de ejercer los derechos de compra suscritos en 1998 con Abengoa. “Sniace Cogeneración ha tenido una cifra de ventas de 45 millones de euros en 2007, y entrará en el perímetro de consolidación del Grupo Sniace por el método de integración global en el ejercicio 2008”, señaló la sociedad entonces, destacando que con la operación espera incrementar significativamente la cifra de negocios del grupo. Según un comunicado remitido por Sniace, Abener Inversiones renunció finalmente a ejercer un derecho de compra sobre el 10 por ciento de Sniace Cogeneración, decisión que sumada a una disparidad de criterios respecto al importe fijado finalmente habría retrasado una adquisición inicialmente prevista para finales de 2007.
SNIACE EN BOLSA
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Flacos resultados
Sniace aumentó su beneficio neto un 46% en el primer trimestre del año hasta 1 millón de euros, frente a los 713.000 euros del mismo período de 2007. Las ventas subieron un 60% a 22,1 millones de euros por el aumento de ventas de celulosa, de 2,6 a 8,5 millones, gracias a que se ha vuelto a poner en marcha una planta de blanqueo.
De cara al futuro, la compañía espera que el nivel de precios de celulosa se mantenga estable en el segundo trimestre, mientras que espera una bajada en los de fibra.