El índice de indicadores de EEUU, que anticipa la evolución futura de la economía, cae un 0,8%, dos décimas más de lo previsto
* Un año más tarde la caída del meteorito nos sigue perjudicando...* Un año más tarde desconocemos buena parte de las ramificaciones e intensidad de la Crisis financiera * Un año más tarde seguimos escuchando peticiones a la banca para que sea transparente, sin percatarse que es el deterioro del mercado el que se convierte en un lastre continuado para el balance * Un año más tarde seguimos observando el continuado deterioro sobre la vivienda USA y el riesgo de que se contagie a otros países * Un año más tarde la cooperación internacional para enfrentarse a la crisis sigue siendo baja * Un año más tarde advertimos ya las consecuencias económicas de la Crisis financiera....realmente, un deterioro de las perspectivas económicas que lleva a un mayor deterioro de los mercados financieros ¿Recuerdan al Meteorito? Pues me temo que la polvareda que levantó hace un año no acaba de disiparse. Por otro lado, tengo la sensación de que las autoridades internacionales, muy aplicadas en la asimilación de los acontecimientos desde aquel momento, siguen demasiado confusas para tomar medidas concretas.
Me refiero, claro, a medidas regulatorias, supervisión y hasta su coordinación efectiva a nivel internacional. Interesante el reconocimiento por parte de un miembro del ECB de que algunas recomendaciones que surgieron del G8 de abril de este año probablemente tardarán más de los 100 días prometidos en ponerse en funcionamiento. Por otro lado, parece evidente que no hay un consenso en el ámbito internacional sobre el Método para enfrentarse a la Crisis financiera. De hecho, algunos siguen hablando de meras turbulencias. Un año más tarde. El optimismo “patológico” puede ser realmente negativo. Sigo pensando que las Crisis se pueden evitar en la medida que se reconozcan.
La marcada volatilidad en las bolsas USA del lunes, con variaciones intradía de los índices superiores al 2.0 % (y estamos hablando de nuevos mínimos en el año) es la mejor prueba de la incertidumbre con que ven el futuro numerosos inversores. En el fondo, siguió siendo el sector financiero, en este caso los potenciales problemas que pueden tener las Agencias Inmobiliarias para captar capital (si realmente lo necesitaran), el motor de las caídas. Cuando todo apunta a que las entidades financieras a nivel internacional van a tener que aumentar su base de capital, los potenciales inversores (capital riesgo, fondos soberanos) se muestran en estos momentos mucho más reacios que en el pasado. Para el resto del mercado, la perspectiva de un aumento de la oferta de papel (de hecho, la apelación a los mercados ya es sinónimo de debilidad de balance y del propio negocio), supone un factor negativo adicional a considerar. Con un mercado tremendamente selectivo a que lleva su creciente iliquidez. No, el escenario no es precisamente el más deseable en estos momentos. Cuando el verano puede llevar a excesos en la evolución de este sector. Ahora todas las miradas se centran en la publicación de los resultados del Q2, lo que puede ser un importante filtro sobre la situación de las entidades financieras (internacionales).
Las caídas el lunes del mercado USA se han amplificado en el caso de las bolsas asiáticas y las europeas. La profundización de la ruptura de 1270 en el S&P (ahora en niveles 1245) deja un sesgo técnico muy negativo para las bolsas mundiales. De tal forma que los mercados de deuda vuelven a beneficiarse de la elevada percepción de riesgo, lo que contrasta con el discurso alcista mantenido por las autoridades monetarias en los últimos meses. Con todo, un discurso mucho más matizado en estos momentos. El lunes lo pudimos observar en los comentarios de Yellen de la Fed.
Tres ideas: 1. riesgos para el crecimiento, con mucha preocupación sobre la vivienda; 2. desconfianza sobre la mejora de los datos económicos, considerando el impacto temporal de la devolución de impuestos (pero rechazando que sean necesarias nuevas medidas similares); 3. aunque reconoce que los niveles de inflación son altos, rechaza que se perciba un impacto de segunda fase en los salarios como consecuencia de la subida de los precios externos. Por cierto, sobre este último punto no puedo evitar recordar la matización del Ministro de finanzas alemán sobre el escaso margen de maniobra de la política monetaria para luchar contra una inflación derivada de la subida de los precios de commodities. Bien, salvo para deprimir la economía de forma que la demanda sea suficientemente débil para no absorber la subida indiciada de precios.
José Luis Martínez Campuzano es Estratega de Citi en España