El índice de la Fed de Filadelfia vuelve a decepcionar al situarse en -39,3 frente al -35 esperado por los expertos
Conforme suben los índices en los últimos cuatro años y se encarecen el precio de la mayor parte de las acciones cotizadas más difícil es ganar en Bolsa, llenar la faltriquera de plusvalías. Por eso, un importante número de participantes en el mercado acude a aquellas empresas que reparten buenos dividendos y que tienen capacidad demostrada de seguir haciéndolo en los próximos años, porque sus balances saneados así lo constatan. Hay, no obstante, otros procesos para sacar buena tajada de la euforia de los mercados. Se trata de las salidas a Bolsa. En esta ocasión no nos referimos a la compra de acciones en los procesos de ofertas pública de venta, sino a la compra de acciones de empresas que no cotizan, pero que tienen la intención de cotizar en los próximos meses. O sea, se trata de estar detrás del mostrador, al otro lado del mercado para pasar a este lado cuando la ocasión sea favorable.
Un guru de moda en la Bolsa española nos lo explicaba sucintamente hace unas semanas. “La Bolsa es un mercado de papelitos. Lo más fácil es comprar, siempre hay papel en el mercado. Eso lo puede hacer cualquiera. Lo más difícil siempre es vender, porque unas veces lo tienes que hacer cuando la cuerda ya ha dado todo de sí y, en otras, perdiendo, que es lo que no sabe hacer la gran mayoría y luego se quedan atascados por los siglos de los siglos, con un papel que no recuperará nunca el precio de compra”. Para este guru la Bolsa es un mercado más de oferta que de demanda, aunque una y otra siempre van parejas de tal modo que sin la anuencia de una delas dos la Bolsa no existiría. Asumida la reflexión, nuestro interlocutor fue más allá y puso el dedo en la llaga. “En situaciones como las actuales, cuando el mercado en su conjunto ya ha dicho todo lo que tenía que decir, porque las valoraciones o están muy ajustadas o fuera de precio, lo adecuado es ponerse del lado de la oferta, pero al otro lado del mostrador. Se trata de buscar empresas que no cotizan en Bolsa, pero que tienen la intención de cotizar en los próximos meses”. “Astroc, Parquesol, Grifols y otro puñado más de compañías que hicieron las delicias del público especulativo por la magia constante de sus subidas son ejemplos claros en esta línea”, continuó nuestro interlocutor. Hizo, no obstante, una precisión categórica, de manual: “las salidas a Bolsa tienen que ser en todos los casos con cuenta gotas, es decir, con colocaciones parciales de títulos, como el caso de Astroc, ahora, o el de Terra, hace ya muchos años. Se trata de limitar la liquidez del valor para que los cuidadores puedan faenar a su gusto. A mayor demanda, mayor estrangulamiento alcista. En cambio, las sangrías vendedoras se pueden taponar con rapidez”. Un truco, en fin, para tratar de mejorar los rendimientos bursátiles futuros. Lo difícil en este encuadre es que la mayoría de los participantes en el mercado puedan acceder a este fenómeno, dado que las empresas con posibilidades de salida a Bolsa son pocas y, además, ya tienen formalizados sus núcleos accionariales previos. La lección, no obstante, siempre invita a la reflexión del momentum, algo que siempre hay que tener en cuenta en el mercado.