El índice de indicadores de EEUU, que anticipa la evolución futura de la economía, cae un 0,8%, dos décimas más de lo previsto
‘La fiesta se ha acabado’, dijo Buffet a principio de marzo a sus clientes. Criticó la reiteración de la mayor parte de los analistas y estrategas a sueldo respecto a las valoraciones potenciales de los mercados ¿Por qué no asumir que hay años buenos y malos, que los ciclos siempre se han constatado a lo largo de la Historia? Pero sigamos con el sabio Buffet. Según sus cuentas, el Dow Jones se revalorizó desde los 66 puntos hasta los 11.497 puntos durante el siglo XX. ‘Es un aumento muy fuerte, sin embargo anualmente supone una media del 5,3%’. ‘Es más, para que el Dow repita ese 5,3% en el siglo XXI, su valor el 31 de diciembre de 2099 debería aproximarse a dos millones’. Para un rendimiento del 10% anual, el Dow debería llegar a los 24 millones en el 2100. A Buffet es algo que no le parece realista. Ahora que han comenzado a publicarse las cuentas de resultados del primer trimestre es aconsejable rememorar estas reflexiones y prestar especial atención a las expectativas. Ha dicho Buffet que es muy preocupante que muchas empresas sean poco realistas a la hora de calcular los retornos de sus planes de pensiones. Explica que un informe sobre las compañías del S&P 500 revela que como media esperan una rentabilidad anual del 8% ‘tras comisiones, que son más elevadas ahora que nunca’. ‘¿Cuán realista es eso?’, se pregunta.
Hay más. Buffet expresa su desconcierto al ver cómo empresas con planes de pensiones en Europa y EE UU asumen mejores rentabilidades en los planes americanos sin que auditores ni actuarios les pongan problemas. ‘Lo que es desconcertante es por qué los consejeros delegados optan por asumir altos retornos de inversión: por que les permite presentar mayor beneficio’. En su carta de marzo, Buffett no ahorró críticas a la insensatez de la burbuja de la vivienda y el convencimiento de los que pensaban que el valor de las casas siempre iba a subir.
En la Bolsa sucede algo similar. La mayor parte del corifeo de analistas y agitadores a sueldo apenas han contemplado las caídas. La mayor parte ha mostrado su fe ciega en el alza ininterrumpida. Hay en la coyuntura vuelve a asomar, así, el recurso al PER, a los multiplicadores, como señuelo de que las Bolsas están baratas, un término que particularmente aborrecemos (nos gusta más el término atractivo). Los múltiplos son favorables a la inversión en Bolsa sobre el papel. La realidad, no obstante, siempre es diferente.
Hay que tener cuidado, por tanto, a la hora de confundir los términos y, lo que es peor, los sentimientos. Los actores en los mercados no deben olvidar que las tendencias son las que mandan, que es el mejor exponente de la soberanía de los mismos, y que éstas se conforman a partir de la acumulación de sentimientos de compradores y vendedores. O dicho de otra manera, el sentimiento del mercado es el que el rige en el proceso de formación de las cotizaciones. La tendencia cambia cuando gira el sentimiento. Nadie en la coyuntura actual tiene la capacidad de convencimiento suficiente para confirmar que el sentimiento pesimista de los últimos meses se ha tornado de otro color más cálido y favorable.
Por eso, acudir a los números que pueden seducir y convencer apenas tiene éxito en este encuadre. No obstante, hay ideólogos e inversores que siempre miran más allá. Estudian ahora el potencial de los números. Dicen que los mercados de la vieja Europa pueden convertirse en un refugio favorable en época de turbulencias, porque cotizan con un PER 2008 de 11,1 veces. La Bolsa española, con un PER de 10,6 veces, es una de las más atractivas, sólo superada por Italia entre los grandes índices europeos ¿Pero por qué los grandes estrategas recomiendan desde hace tiempo salirse de estos dos mercados? ¿Sirve o no sirve el PER?
La respuesta es NO, porque es el momento de prestar atención a los resultados, más a los futuros que a los pasados. Hasta ahora, el consenso espera un crecimiento de resultados del 8,9% este año por las empresas del Stoxx 600. Pero no lo olviden, la realidad puede ser muy diferente. Recuerden lo que ha dicho Buffet.