En el mercado de divisas, el cambio del euro se desliza a 1,35 dólares
Desde el verano pasado, en un movimiento exportado una vez más por Estados Unidos al resto del mundo, la desconfianza lo anega todo. El dinero, miedoso por definición, se descompone cuando mira las tripas de bancos de primer orden y recela de cualquier ofrecimiento o persuasión. Ahora que la mayor parte de los actores en los mercados prepara sus estrategias para el año recién estrenado, vemos cómo algunos abren viejos baúles y desempolvan maletas roídas por el paso del tiempo. Difícil de imaginar hasta hace muy poco, porque todos creíamos que la globalización económica y financiera y el auge de la ingeniería financiera nos iban a proporcionar otros elementos de juicio, otras alternativas de inversión saludables para los tiempos de crisis. Pero no hay nada nuevo. Todo está inventado. Para los más audaces saltan al ruedo los bonos empresariales, como hace 30 años, que ofrecen altas tasas de rentabilidad. Puede ser, también, que lo que ofrecen nunca lleguen a pagarlo.
Traemos a capítulo, por ello, el análisis más fresco de Jim Leaviss, responsable de renta fija de M&G, que aconseja la inversión en bonos corporativos con alto índice de inversión y bonos gubernamentales, “valores fuertes”, frente al riesgo añadido de impago que existe actualmente en el mercado de bonos corporativos de alto rendimiento. “La difusión de los bonos corporativos es todavía muy escasa, desde una perspectiva histórica y creo que éste es sólo el principio de la liquidación del alto rendimiento”, dice el estratega. “En mi opinión, no cabe duda de que la recesión estadounidense tendrá un impacto significativo en la economía global. Creo que los tipos de interés empezarán a caer en todo el mundo (y habrá más recortes en Estados Unidos) y como tal hemos visto el final del mercado bajista de los bonos para el gobierno y de la inversión en bonos corporativos”, asegura Leaviss. Para el experto de M&G, la situación del mercado inmobiliario americano sería “normalmente asociada con una depresión, más que como una recesión”.
El responsable de renta fija de M&G apunta que lo que en un principio era “sólo” una crisis de hipotecas basura pronto se convirtió en una crisis del mercado de dinero y, posteriormente, en una crisis bancaria. Ahora vemos cómo mercados de crédito estructurados se desenmarañan. La crisis de los créditos ha hecho que conseguir financiación sea ahora más caro para las compañías. Asimismo, los consumidores están encontrándose con que pedir un préstamo es más difícil y más caro. Es inevitable que tanto la economía estadounidense como la global se ralenticen y una recesión estadounidense se está convirtiendo en una probabilidad, más que en una posibilidad. Leaviss cree que será el tiempo quien nos dirá el grado de fortaleza de la economía global, pero no hay ninguna duda de que la estadounidense lleva ya algún tiempo mostrando signos de deterioro. Estados Unidos ha estado creciendo a niveles de tendencia largo plazo (o por debajo de ellos) durante más de un año y el consumidor tendrá que enfrentarse a las dificultades en los próximos meses, cuando las hipotecas de tipos fijos (que son las más abundantes en el mercado) sufran un incremento en los tipos de interés.
Leaviss recuerda que muchos comentaristas han discutido sobre si Estados Unidos entra en recesión, el resto del mundo lo compensará. Aunque es verdad que hoy en día el mundo depende menos de Estados Unidos de lo que lo hacía durante las últimas décadas, no comparto esta idea. China es el taller del mundo y está creciendo a un 11% al año, pero si los consumidores estadounidenses dejan de comprar, China dejará de producir. En opinión de este experto de M&G, no cabe duda de que la recesión estadounidense tendrá un impacto significativo en la economía global y apuesta que los tipos de interés empezarán a caer en todo el mundo (y habrá más recortes en Estados Unidos) y como tal hemos visto el final del mercado bajista de los bonos para el gobierno y de la inversión en bonos corporativos. Los bonos gubernamentales y los bonos corporativos con un alto índice de inversión son ahora valores fuertes.
Con respecto a la renta fija, y una vez aclarada la posición general, la difusión de los bonos corporativos es todavía muy escasa, desde una perspectiva histórica y creo que éste es sólo el principio de la liquidación del alto rendimiento. La difusión de los bonos corporativos todavía está lejos de compensar a los inversores por el riesgo añadido de impago que existe actualmente. Hasta que esa difusión aumente creo que es sensato estar por debajo del alto rendimiento, centrándonos mejor en bonos corporativos con alto índice de inversión y bonos gubernamentales, que cree que son valores fuertes.