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AHORA QUE TANTO SE HABLA DE PAGARÉS DE EMPRESA Y BONOS GUBERNAMENTALES HAY QUE ANALIZAR LA CALIDAD

La Carta · Jueves, 15 de Mayo de 2008 Moisés Romero

ilustracionUno de los mensajes inversores más escuchados en los últimos años es el que atiende a los criterios de máxima rentabilidad con la mejor garantía. O sea, una entelequia, porque en la coyuntura actual esta combinación no existe. Ni siquiera en los afamados bonos gubernamentales, porque si bien algunos tienen la máxima calidad ésta no va acompañada de buena rentabilidad, y al revés. Las gangas hay que buscarlas, aunque no se encuentren, en los bonos empresariales. Pero nadie está a salvo de la posible quema, de la ruina total. Desde el escándalo de la contabilidad creativa y de los apaños contables, que en 2000 y años siguientes sacudió a Wall Street y, por efecto contagio, al resto de los mercados del mundo, apenas se ha mejorado en el criterio de transparencia y rigor de los actores en los mercados. La Crisis financiera iniciada el verano pasado, con muchos muertos en los armarios de los grandes bancos del mundo, es categórica en esta dirección. Por eso, conviene nadar rápido y guardar la ropa.

Que las agencias de calificación están en el punto de mira de todos es algo evidente. De ahí que naden veloces en las aguas turbulentas actuales y pongan la ropa a buen recaudo, para que no se moje. Son las primeras en apuntar alto en esta combinación imposible de alta rentabilidad de los bonos y pagarés y máxima calidad del papel emitido. Dicen que el deterioro del entorno económico y las turbulencias en los mercados financieros estrecharán la calidad del crédito de las empresas y entidades financieras europeas durante el próximo año, lo que impactará negativamente sobre su ráting.

Lo adelantó hace unos días la agencia de calificación Standard & Poors en su informe “Market Tensions and Economic Uncertainty Cloud the Outlook for European Credit Quality in 2008”. El análisis revela que este año el número de recortes de ráting crediticio superarán al número de mejoras por primera vez en tres años. También se producirá un repunte de las tasas de impagos, que actualmente se encuentran en niveles históricamente bajos. “Mientras esperamos que la mayor parte de las firmas europeas permanezcan relativamente resistentes, tal y como lo demuestra la mayoría de las previsiones a largo plazo, que son ‘estables’, su fortaleza dependerá de la escala y la duración de la actual dislocación del mercado”, aseguró el analista de la firma, Blaise Ganguin.

“Si las condiciones del mercado empeoran o si las perspectivas económicas se debilitan materialmente, los ratings podrÍan estar expuestos a mayores presiones a la baja”, resaltó Ganguin. Las perspectivas económicas del escenario barajado por S&P para 2008, que impactarán negativamente en compañías y entidades financieras, son poco alentadoras. S&P espera que se produzca una ralentización económica en Europa, que crecerá un 1,9% en 2008, ocho décimas menos que el 2,7 esperado para 2007.

La agencia pronostica que el retorno a la calma en los mercados financieros llegue a finales del primer semestre de 2008, lo que mejorará el acceso a la liquidez, pero sin embargo, el proceso de reevaluación de los riesgos que tiene lugar desde este verano no se invertirá. La firma pronostica presiones a la baja sobre los márgenes de los beneficios corporativos, “particularmente en las exportaciones y en los sectores relacionados con el consumo, incluyendo la banca”. Las compañías serán espoleadas por las presiones inflacionistas, debilitándose los mercados inmobiliarios en medio de una escalada alcista frente al dólar y una ralentización económica global.

Por último, cree que se aplicaran recortes al gasto capital en medio de un endurecimiento de las condiciones de crédito y de la adaptación de las firmas a un entorno económico menos sostenible.

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