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BERNANKE SÍ SALDRÁ HOY EN APOYO DE WALL STREET Y DEL RESTO DE BOLSAS, CON UN RECORTE DE TIPOS

La Carta · Lunes, 17 de Septiembre de 2007 Moisés Romero

ilustraciónA principio de agosto, en la reunión anterior de la Fed, el mercado esperaba gestos, guiños, alguna carantoña, un mimo cariñoso de la Reserva Federal de Estados Unidos, porque la crisis subprime, la de las hipotecas basura, comenzaba a sembrar el caos en las Bolsas. Bernanke sacó pecho, fuerzas de flaqueza y no dio su brazo a torcer. Los inversores vieron cómo, casi en el mismo acto, los mercados se incendiaban por los cuatro costados. Vinieron los bomberos de los bancos centrales con sus mangueras y apagaron los fuegos de manera parcial, porque el que apagan hoy se enciende mañana. Así­ siguen las cosas. Es decir, los mercados piden más. Por ejemplo, que vuelva la armoní­a a los mercados interbancarios y que haya transparencia sin tapujos en las cuentas de los bancos, que se desnuden a ojos del mundo para que los fantasmas de quiebra de alguna gran institución desaparezcan. Antes, la Fed bajará hoy tipos, según los expertos.

Hay determinados estrategas que van más allá en sus planteamientos, incluso dando por cierta la baja de tipos de hoy en Estados Unidos. La pregunta que circula por los salones de operaciones desde hace unas semanas es ¿Qué tipos de interés reales son los apropiados a medio y largo plazo dados los fuertes movimientos y contracciones en los mercados de capitales? Los expertos dicen que dependen de varios factores, desde los tipos de interés oficiales, las expectativas de inflación hasta el propio crecimiento potencial de la economí­a después del daño ocasionado con la Crisis hipotecaria. Otra pregunta. De los factores expuestos ¿cuál es el que puede añadir más presión a la caldera? No hay consenso. Por eso, nos quedamos con la suma de las tres.

Son las autoridades monetarias las encargadas de acotar sus respectivas parcelas. No puede hablarse de movimientos concertados, salvo en épocas de crisis y de turbulencias como las actuales, porque cada economí­a tiene sus propios elementos de equilibrio y de distorsión. Cuando la crisis amaine, la postura de los bancos centrales será la de coordinar sus polí­ticas monetarias propias con la evolución de las divisas. Por eso, la normalización de tipos de interés como de otros asuntos, es un fenómeno que hay que lavar en casa. Sí­ parece ajustado a la lógica vaticinar que los tipos se mantendrá en Europa, aunque de manera tibias y con miras de nuevas alzas diluidas en el tiempo, y el inicio de nuevos y contundentes recortes en Estados Unidos.

Hay en este discurso una situación recurrente, que conviene seguir al instante. Se trata del fenómeno de la expansión de la liquidez, que sigue creciendo a tasas elevadas, especialmente en deuda. Los expertos destacan que a nivel mundial se estrecha el diferencial entre el ahorro y la inversión (sin contar Estados Unidos) ahora en poco más de 2 puntos del PIB mundial. A la vez, los datos de apalancamiento de las empresas, aunque crecen a un ritmo inquietante, se mantienen en niveles muy por debajo del promedio histórico. También, el endeudamiento de las familias, por ejemplo en Estados Unidos, no ofrece datos nuevos. La riqueza financiera supone más de cuatro veces su renta disponible, más de tres veces en el caso de la deuda neta.

Es decir, en la Crisis actual el miedo escénico, el pánico contagioso de los inversores, los fantasmas del crash en Bolsas por la quiebra de algún banco, pesan más que los fundamentos ciertos, que los tangibles. Los mercados, no obstante, siempre corrigen los excesos.

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