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Alguien de la familia me ha preguntado: ¿puede pasar en España lo que hemos visto este fin de semana en el Reino Unido, colas de gente para sacar su dinero de un banco, lo mismo que sucedió en Argentina, con su famoso corralito? La respuesta es negativa, categórica. La pregunta, aunque impertinente, conduce a la reflexión, porque luego la hemos escuchado en muchos sitios más. Nos vemos obligados a analizar la foto, por tanto, desde todos los ángulos. Consideramos, así, que lo que fue una realidad virtual, un fallido grave de una entidad atrapada en la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos y cuyo default sólo figuraba en los apuntes contables, porque el Banco de Inglaterra salió rápidamente en su ayuda, se ha convertido en cuarenta y ocho horas en una realidad mediática, con todas las televisiones del mundo aireando las imágenes, para transformarse a continuación en un fenómeno de masas presa del pánico. La suma de las tres secuencias nos lleva a la posible pérdida de confianza a nivel global, o sea, al desastre. Por eso, el manejo de las dos premisas iniciales, la realidad virtual y la mediática, es clave en la coyuntura actual para que la confianza general, muy deteriorada, no suba más escalones y concluya en el estallido total.
De la crisis virtual a la mediática. Ahí está el peligro. Hemos dicho en las últimas horas que el banco hipotecario británico Northern Rock era prácticamente desconocido en la bolsa española hasta el viernes. Televisiones y Medios lo aireamos, porque sus dificultades han provocado escenas de pánico entre sus depositantes, que hasta el lunes seguían haciendo colas para sacar el dinero. En dos días su capitalización bursátil cayó más del 70%. No obstante, este banco desconocido en nuestro país hasta hace dos días ha causado estragos en la banca mediana española, en particular, y en el mercado de acciones, en general.
El apunte tragicómico es que se trata de un banco desconocido en España por su escasa capitalización y volumen de fondos ¿Qué puede suceder cuando un banco global, conocido de uno a otro confín, arroje la toalla? Lo ocurrido con el británico Northern Rock es muy similar, según los mejores especialistas de la Bolsa, al fenómeno de las hipotecas subprime o basura. En una encuesta realizada por lacartadelabolsa en julio entre 30 operadores de prestigio del mercado sólo 2 dieron la respuesta exacta y analizaron el fenómeno con rigor. El resto no sabía lo que era una hipoteca subprime, no lo había oído ni leído en su vida.
En ambos casos, la realidad mediática se ha pasado varios pueblos. La sensibilización del gentío, expertos e inexpertos, sin distingos ha degenerado en pánico generalizado, contagio de pesimismo. Las llamadas a la calma, como cuando hay una pequeña humareda en un teatro, no sirven de nada. Provocan más muertes y destrozos los comportamientos histéricos de los asistentes, participantes en el mercado en este caso, que los propios desastres naturales, como el fuego.
Hay en esta coyuntura manos fuertes tomando posiciones al alimón con los grandes bancos y las instituciones. Algunos datos de Estados Unidos, como epicentro del terremoto. Por ejemplo, la evolución de los fondos de inversión durante la semana pasada en Estados Unidos. Según los datos oficiales, las entradas de dinero hacia los fondos de renta variable fueron de 2.200 millones de dólares, pero prácticamente todo fue absorbido por los fondos domésticos. En el caso de la renta variable internacional las entradas de dinero fue mucho más moderada, hasta 235 millones de dólares. En los fondos de renta fija también se dieron entradas, pero bastante más moderadas. En conjunto poco más de 226 millones de dólares, con los fondos invertidos en renta fija internacional absorbiendo más de 232 millones.
Está claro que los inversores estadounidenses desconfían del escenario actual, pero no proceden a reducir de una forma importante su posición en renta variable, aunque tampoco lo hacen en la renta fija pese a los reducidos niveles de rentabilidad. Otro apunte destacado por lo expertos es que los inversores internacionales vuelven a posicionarse en las bolsas asiáticas, tras demostrar una resistencia inesperada a la incertidumbre de forma reciente. Según datos del estratega de Citi, José Luís Martínez, durante la última semana los inversores internacionales colocaron más de 1.000 millones de dólares en fondos de renta variable de la zona.