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Las empresas controladas por el capital riesgo en Europa crecen al año más del doble que las sociedades cotizadas, con un incremento de su valor del 26% anual frente al 12% de las empresas con capital en bolsa. Asimismo, el 60% de las empresas en manos del capital riesgo superaron sus planes de negocio iniciales mientras que su valor aumentó, de forma que en 2005 se desinvirtió por un importe que dobló el valor inicial, hasta los 900 millones de euros, en un periodo medio de inversión de 3 años y medio. El mundo al revés de tal modo que los empresarios de siempre, que vendieron sus empresas a las firmas de capital riesgo no gestionaron bien sus recursos, no plantearon de manera correcta sus decisiones, y los nuevos gurus de las finanzas se convierten de la noche a la mañana en magníficos profesionales y grandes empresarios ¿Acaso alguien no ha confundido los papeles y considerado que gran parte de este milagro obedece a una estructura de tipos de interés excepcionalmente baja en la que el factor empresa queda relegado a un segundo plano?
Los amos del capital riesgo sacan pecho y venden sus excelencias. El ambiente está preparado, en fin, para que muchas firmas de capital riesgo comiencen a realizar OPV u OPS para salir a Bolsa, que para eso, dicen, son los mejores. Hasta ahora, las pocas firmas de capital riesgo que han cotizado en los mercados de acciones lo han hecho con más pena que gloria, han pasado desapercibidas. Hay una desconexión entre el inversor final y los gestores de riesgo. Pero atacan de nuevo.
Traemos a colación el último estudio de la empresa de asesoría y auditoria Ernst & Young, realizado tras el estudio de las 100 operaciones de desinversión más grandes de 2006, que indica que el 85% de las operaciones financiadas por el capital riesgo tienen por objetivo mejorar e implantar nuevas estrategias de gestión o bien por la conciencia de tratarse de una adquisición estratégica. O sea, que el viejo empresario ha muerto ¡viva la nueva generación de empresarios!
El estudio destaca lo extremadamente selectivas que son las empresas de capital riesgo en su proceso de selección de inversiones, de forma que sólo el 15% de las operaciones se realizan como respuesta a una oportunidad inmediata. En concreto, el socio de la división de capital riesgo de Ernst & Young Harry Nicholson dijo que “el secreto del éxito” de las firmas de capital riesgo es su “profundo” conocimiento de cómo cambiar las empresas para incrementar su valor.
Siguen las loas. La forma de trabajo de las compañías controladas por el capital riesgo es, según Ernst & Young, “mucho más rigurosa y concreta” que otros estilos de inversión. “Las firmas de capital riesgo se centran en realizar su plan y aplicar sus estrategias de negocio específicas para alcanzar el éxito”, dicen estos expertos. La firma destaca el “gran esfuerzo” que realizan las sociedades de capital riesgo para mejorar los negocios que compran y “su excepcional buen hacer se basa en una gestión activa con una implacable ejecución del plan y las habilidades directivas”. “Muchas firmas de capital riesgo invierten una gran cantidad de tiempo en desarrollar junto con la dirección de las empresas el mejor plan para la empresa, y luego en asegurarse una puesta en marcha efectiva y rápida”, dicen estos expertos.