La Carta de la Bolsa Imprimir Artí­culo

Empleo: Desempleo

Opinión · Martes, 29 de Abril de 2008 Santiago Niño Becerra

Bueno, ya llega.

Una de las personas que más visión ha tenido/tiene de la economí­a española, ya lo hemos dicho aquí­, ha sido/es el Sr. Jaime Caruana, el anterior gobernador del Banco de España. El Sr. Caruana fue una de las primeras personas en este paí­s que vio que cuando la ocupación del factor trabajo empezase a flaquear y a renquear la creación de puestos de trabajo, ello serí­a indicativo de dos cosas: 1) de que la economí­a estaba empezando a no funcionar, y 2) de que los problemas iban a empezar a manifestarse a varios niveles, de entre los que, él, por su puesto, se centró en los posibles impagos de los créditos concedidos por las entidades financieras.

Bien, pues ya hemos llegado: el desempleo del factor trabajo está aumentando, mucho, y lo más preocupante: “Cada mes que pasa, las noticias son algo peores, está claro que esto ya no es coyuntural” (José Antonio Herce. El Paí­s 05.03.2008, Pág. 30). No, no es coyuntural: es sistémico, es decir, ni depende de nosotros, ni es arreglable con los procedimientos tradicionales (ya saben: reducir los tipos de interés, por ejemplo).

El reino tení­a, a 31 de Marzo, 2,17 millones de personas desempleadas. A 29 de Febrero (desconozco un dato posterior) en el reino más habí­an 19.000 (se dice) sin ocupación anterior que necesitan formación para emplearse; más un número desconocido de personas que estaban contratadas por un número inferior de horas semanales al de la jornada legal, aún queriendo trabajar la totalidad de la jornada legal; más un número, aún más desconocido, de personas que se hallaban ocupadas en una actividad en la que no utilizan los conocimientos que habí­an adquirido porque no son necesarios en la actividad que llevaban a cabo; más un número ignoto de jóvenes que estaban contratadas/os como becarias/os sustituyendo a personal que debí­a tener contrato laboral. Sumando las horas y convirtiéndolas en personas, ¿cuántas habrí­a que añadir a los 2,17 millones?.

Y lo peor es que ese número, el que sea, va al alza, es decir, va a aumentar más; va a continuar creciendo; ¿a qué ritmo?, ni puta idea, pero va a crecer. ¿Por qué?. Lo que viene es muy, pero que muy fuerte. Si Ud. querida lectora o querido lector, tiene un espí­ritu sensible e impresionable es mejor que interrumpa la lectura en este momento.

El modelo productivo español, desde siempre, ha sido -y sigue siendo- intensivo en factor trabajo. En todas las economí­as sucedió lo mismo en el pasado, pero en algunas, a partir de un momento, comenzó a crecer la productividad -mucho, en algunos casos- y en el PIB empezó pesar más los bienes y servicios con creciente valor añadido. Eso, en España, sucedió también, pero en muchí­sima menor medida, por lo que España continuó con un PIB cuya estructura se sustentaba en el valor del trabajo generador de bajo valor añadido.

Este proceder ha venido determinado por múltiples factores cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos, pero sus consecuencias han llegado hasta el presente: el modelo productivo español ha funcionado mientras ha sido posible que funcionase: mientras el crecientemente integrado entorno mundial ha necesitado de nuestro modo de hacer; a esto, evidentemente, ha ayudado un modo particular de hacer las cosas: consumo a plazo, endeudamiento creciente, consumismo al alza, … Bien, pues todo esto se ha acabado: estamos asistiendo a los últimos coletazos de un modo de producción, de un modo de hacer las cosas.

El desempleo de la economí­a española (y de todas las economí­as), un desempleo que va a ir a más, a muchí­simo más, tan sólo es la manifestación de que en la estructura que ya se está diseñando va ser necesaria mucha menos población ocupada, es decir, mucha menos población activa. Un desempleo enquistado del factor trabajo, un desempleo que no se reduce, sino que aumenta, lo que está poniendo de manifiesto (más si la cifra de desempleados es elevada) es que hay un número de trabajadoras/es que no son absorbidas/os por el sistema productivo porque no son necesarias/os; es decir, porque sobran. Se han convertido en un excedente, un excedente no necesario, y que, a medida que vaya aumentando la productividad, ni siquiera lo será para formar parte de la oferta de trabajo y para tensionar los salarios a la baja.

La realidad, la cruda realidad es esa: que cada vez hace falta menos población ocupada para generar la misma cantidad de PIB y que la salida que hasta ahora se ha ido dando a esa población desempleada: la elaboración de servicios que eran consumidos por gentes con capacidades de endeudamiento artificialmente sostenidas, se está acabando. Hoy ya existe un excedente de población activa, mañana ese excedente será más elevado; ¿alguien está pensando qué hacer con esa población?, ¿alguien está meditando en que ese problema es directamente proporcional a la población del paí­s y a su estructura de PIB?.

Y claro, en España, por cómo el modelo productivo español es, por la dimensión demográfica española, por la estructura del PIB español, este problema ya es, y más lo será, de impresión.

¿El papel en esto de los partidos polí­ticos gobernantes en las diferentes regiones o paí­ses?, nulo: si se trata de un problema sistémico, ¿qué tiene que ver quien gobierne en la región del Algarbe o en el Reino de Bélgica?.

Y, ¿cómo va a influir esto, el creciente desempleo, en la morosidad (en realidad, es la evolución de los impagados) de personas fí­sicas y jurí­dicas?. El Sr. ministro de Economí­a del reino ya lo ha advertido: puede subir bruscamente y mucho, es decir, va a incrementarse en vertical. Es un aviso, serio: muy mal deben estar las cosas. Hace unos dí­as, un directivo de una entidad financiera española me comentaba que a la vuelta de las próximas vacaciones de Verano va a haber gente que va encuentrarse cerrada la empresa en la que trabaja; ¿si?, ¡sí­!. Pero lo gordo vendrá a partir de Noviembre; no lo olviden.

Mientras, se van elaborando previsiones. El pasado 25 de Abril, el Gobierno dijo que la tasa de desempleo iba a ser: 2008: 9,8%, 2009: 10,0%, 2010: 9,6%, 2011: 8,9%. Yo pienso que va ir del modo siguiente: 2008: 12,0%, 2009: 16%/18%%, 2010: 16%/20%, 2011: 22%/23%.

(El Martes, en ’59 segundos’, el presidente del Gobierno dijo que la inflación bajará. ¡Claro!, porque bajará el consumo: ya está bajando: en las tiendas, en las grandes superficies, en los establecimientos de restauración. A medida que la inflación vaya bajando, ¿dirá el Gobierno que es por lo bien que hace las cosas?. También dijo -vino a decir: quiso decir- que nosotros no vamos bien pero que los demás van peor. ¡Por favor; ya hemos llegado hasta aquí­!. Y la oposición sigue con sus cosas, que es como tiene que ser, ¿no?).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economí­a IQS. Universidad Ramon Llull.

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