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Recordarán: Santana: “Mira como va, mi ritmo!”. “España va mal”; nadie lo dice, aún; de momento sólo que ya no va bien; y ya se ha encontrado un culpable: la construcción, porque siempre hay que tener un culpable: “el contubernio judeo masónico”, o “la pertinaz sequía”, o “los garbanzos”, o “la construcción”. La construcción, ¿ha influido en que España vaya mal?, ¡claro!, pero, ¿por qué no nos vamos más atrás?.
Cuando el boom de la construcción estaba en el límite de su paroxismo, el presidente del Gobierno dijo aquello de “España va más que bien” y aquello otro de “España país de éxito”, el ministro de Economía, por su parte, el mismo que ahora también lo es, anunció que “La economía española va a seguir bien”. Nadie en la oposición, ni criticó esas palabras, ni advirtió del peligro que entrañaban. Y ahora !
Una recesión “es una posibilidad nula”: Miguel Angel Fernández Ordóñez, Gobernador del Banco de España (El País 18.05.2008, Pág. 28). ¿Cómo puede alguien con un cargo como es el de Gobernador del Banco de España decir algo así?, ¿cómo puede decir que la probabilidad de que la economía española entre en recesión -aunque de esta se utilice la definición “tradicional"- es el 0%?.
Alan Greenspan, personaje avispado donde los haya, dijo, hace unos meses, que habría que ir pensando en cambiar la definición de recesión: ya no va rematadamente mal una economía sólo si durante dos trimestres consecutivos el incremento del PIB es negativo, hoy, simplemente con que no crezca lo poco que se espera crecer, es decir, simplemente con que no se crezca algo, ya se está produciendo un drama: ya se está en recesión.
La economía española necesita crecer al 3%, o más, para “crecer”: crear empleo, aumentar la demanda, incrementar la oferta, y jamás de los jamases debe crecer por debajo del 2,5% para no retroceder (¿no crecer?). (Esto es así por el modelo productivo que España tiene: intensivo en factor trabajo; generador de un PIB de bajo valor; operativo con una productividad muy reducida).
Lo que ahora está sucediendo (empezando a suceder) ya se está comparando con lo que sucedió en el 93; será peor, mucho peor, porque, entonces, el modelo productivo español aún tenía recorrido, pero eso ya se acabó, y España va a estar enfrente de su propia realidad, pero, atención: con una crisis mundial como compañera de viaje, sin ayudas europeas, sin tratos de favor; ¿cuál será mañana el nuevo culpable?.
Mañana: hoy. Ya es noticia: las nuevas previsiones de Funcas que volverán a ser revisadas; les recuerdo las mías que Uds. ya han leído aquí: 2008: 1,4%, 2009: 0,2%, y estoy seguro que las volveré a revisar: a la baja. España ya no va: nunca ha ido, pero el presidente del Gobierno decía el año pasado que la economía española era la envidia de muchos países. (Una amiga me ha comentado que el Sr. Josep Piqué ha dicho muy recientemente en Bilbao que la economía española se encamina hacia una crisis como la del 29; es cierto, pero hace cinco años también lo era y entonces nada dijeron al respecto, ni él ni su partido: el principal de la oposición; y hace cuatro meses: también lo fue, y tampoco, ni palabra. ¡Vaya!, ¿por qué?.
(En esta línea: la nueva política de la UE para la “administración” de la inmigración. No entro a valorarla: constato un cambio: de ser bienvenida, cobijada, permitida, regularizada y asimilada, la inmigración pasa a ser intervenida, regulada, vigilada, expulsada según los casos. De ser necesitada ha pasado a ser un problema. Aquí, la inmigración posibilitó el boom inmobiliario y prolongó el turístico, ahora que el ladrillo está de capacaída y el turismo en tres minutos empezará a acusar las caídas de renta, ya no es necesaria; más: la inmigración sirve para otra cosa: proporciona chivos expiatorios: reservorio de culpables. Aquello, lo que se hizo fue lo fácil, lo que se haga ahora también lo será; como debe ser).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.