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“Los golpes que hemos recibido de manera sucesiva en los últimos días y meses han sido muchos y fuertes, nos han dejado extenuados y, a la mayoría, noqueados, como cuando un boxeador recibe una paliza muy dura. Si se observa, apenas se han aireado informes de relevancia en la actualidad, tanto en lo que afecta al mercado de manera general, como lo que acotence o puede acontecer en valores líderes. Digamos que los que seguimos de cerca los avatares del mercado estamos sumidos en una especial depresión, con las defensas bajas y el ánimo caído. Pero todo puede cambiar cuando menos se espere y de hecho va a cambiar”. Así se expresaba el analista jefe de un banco de inversión este fin de semana, que aprovechó para acercarse a la playa. Éste, como otros especialistas del mercado, aplaude la bondad de los resultados empresariales y considera que son los que darán alas al mercado. Como hemos escrito hace unos días, el Ibex ha vuelto a batir récord en este especial capítulo.
Nuestro interlecutor de hoy nos recomendó volver a leer un informe de Schroders publicado a pincipio de agosto en lacartadelabolsa. Es el siguiente:
Las expectativas de los beneficios corporativos para el segundo semestre son muy buenas, apuntan los expertos de Schroders. Pese a todo, las sorpresas son difíciles de predecir, y coinciden con el resto de los analistas, que esperan muy buenos resultados para el segundo semestre y son estas expectativas las que han ayudado a que los mercados se recuperaran de la caída del mercado de renta fija a finales de junio. Por ello, el factor sorpresa en los beneficios corporativos va a ser fundamental en el comportamiento de los mercados, como haya sucedido en los últimos años, apunta Olaf Siedler, gestor de fondos de Schroders.
Añade que lo positivo es que desde 2003, los beneficios corporativos han tenido un recorrido asombroso como resultado de diversos factores cíclicos y estructurales, hasta el punto de que el futuro es una incógnita. Sin embargo, la mayoría de los factores macro como el fuerte crecimiento del PIB, la baja inflación y los costes laborales controlados siguen ahí. El consenso para los próximos 6 a 12 meses es que los beneficios no sufrirán ninguna presión a la baja. La única razón que modificaría el consenso es que el crecimiento se redujera bruscamente en la segunda mitad del año, por ejemplo como resultado de sorpresas en los tipos o una subida brusca en el precio del petróleo, que desde Schrodres no creen probable.
En el lado negativo, se podría discutir que los últimos acontecimientos en los mercados de renta fija han anulado un componente esencial en los beneficios, el dinero barato. Este ha estimulado el crecimiento global incluyendo el impacto generalizado en los beneficios globales y en la liquidez. Tras una pequeña crisis de pánico a finales de junio, las bolsas se recuperaron y las operaciones de riesgo volvieron. Para la renta variable europea, esto significó mayor “beta” y la recuperación de las pequeñas compañías, como si nada hubiera pasado. Sin embargo, Siedler considera que la evolución de los mercados de renta fija puede precipitar el final del ciclo de beneficios y pronosticar que cada vez menos compañías podrán mantener un crecimiento de beneficios significativo.
La calidad en los beneficios podrá reemplazar la sorpresa en los mismos como motor principal de la superación de determinadas compañías. En muchos casos, esto apunta a algunos de los sectores y compañías mayores y más defensivos. La subida de los tipos de interés tiene menor impacto en las cuentas de la grandes compañías que son más sólidas. Es más, las grandes compañías están ahora más baratas, con mejores rendimientos y progresivamente van siendo parte fundamental en el juego de las fusiones y adquisiciones. Desde este punto de vista, Schroders espera que las grandes compañías tengan mejor rentabilidad a corto y medio plazo.