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Los expertos esperaban una semana complicada en los mercados financieros internacionales a la espera de la reunión de la Reserva Federal del próximo día 18 de septiembre. En esta ocasión, y sin que sirva de precedente, han acertado de pleno. Los inversores han pasado del pesimismo, a la confianza y a la decepción sin solución de continuidad con el telón de fondo de nuevo de la crisis hipotecaria a la que se ha sumado los altos precios de la energía y la fortaleza del euro que amenazan con disparar la inflación y dinamitar la competitividad de las compañías exportadoras de la zona euro. La puntilla en este complicado escenario la ha dado los problemas de liquidez de algunas importantes entidades financieras en el Reino Unido y Alemania, que no han encontrado respuesta al ir a pedir prestado en el interbancario. Una situación de falta de confianza que ha encendiendo todas las señales de alarma en las bolsas europeas, a pesar de los esfuerzos de los bancos centrales por rebajar la tensión. Pese a todo el nerviosismo vivido, especialmente entre los valores constructores y bancarios, las bolsas españolas han salvado la semana con mínimos recortes gracias a la solidez demostrada por Telefónica.
La recesión se ha convertido en el gran tabú en estos días en los patios de operaciones de medio mundo. Si en los últimos años las economías se han visto catapultadas por el crecimiento económico sin tensiones en precios, los siguientes pueden estar dominados por la estanflación o ausencia de crecimiento en un entorno inflacionario, al menos en Estados Unidos. Eso es lo que descuenta la escalada alcista de las materias primas, especialmente del oro. El hecho de que los inversores más avezados estén haciendo un fuerte acopio del metal precioso así lo anticipa.
Pese a la llamada a la calma por parte de las principales autoridades financieras europeas y norteamericanas la desconfianza empieza a hacer mella en los inversores. Incluso el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ha echado leña al fuego al indicando que nos encontramos en puertas de crisis similares a las de 1987 y 1998, aunque con un entorno económico aparentemente más sólido. La escalada de los precios del crudo y la fortaleza del euro hasta máximos han supuesto dos nuevas fuentes de preocupación para la renta variable.
En este contexto, el índice Ibex 35 se ha comido en la última sesión del viernes el terreno recuperado en las sesiones anteriores para acabar la semana con un discreto recorte del 0,1 por ciento. El selectivo se sitúa así en 13.861 puntos.
Destacados de la semana
Telefónica ha sido el gran protagonista de la semana al recuperar el papel de locomotora del mercado. Las acciones de la operadora, a pesar de los nervios del viernes, han cerrado las cinco últimas sesiones con un alza del 6 por ciento. NH Hoteles e Inditex también han brillado con luz propio al apuntarse mejoras del 4,41 por ciento y del 3,88 por ciento, respectivamente. Por el contrario, el grupo constructor FCC ha sido el más castigado entre los valores del selectivo al perder un 6,93 por ciento. Banco Popular, por su parte, se ha dejado un 6,52 por ciento y ACS ha perdido un 5,99 por ciento.
Calendario financiero
Si complicada ha sido la última semana, no mucha más tranquila se presentan los próximos días con la reunión de la Reserva Federal, el martes, y el vencimiento de los productos derivados del viernes como principales citas en la agenda financiera.
El lunes de momento será festivo en Japón, mientras que en la zona euro se dará a conocer la balanza comercial y en Estados Unidos se publicará el índice de actividad del área de Nueva York. El martes la atención se centrará además de en la Fed en los precios de producción industrial que llegarán desde Estados Unidos. Para el miércoles se espera los precios de producción en Alemania, así como el IPC, las casas iniciadas y permisos de construcción que llegarán desde Estados Unidos. El jueves, el índice de indicadores y la Fed de Filadelfia serán las citas más importantes. Estos dos indicadores son muy seguidos por los inversores. La semana se cerrará el viernes sin grandes referencias por lo que toda la atención se centrará en la triple hora bruja, al coincidir el vencimiento de opciones y futuros.