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LOS AUGURES HABÍAN DICHO QUE LOS AÑS BISIESTOS SON SINIESTROS. EL ARRANQUE DE 2008 LO CORROBORA

La Carta · Miércoles, 30 de Enero de 2008 Moisés Romero

ilustraciónNo sólo de números y de análisis matemáticos viven las Bolsas. Las corrientes de opinión que influyen, de un modo u otro, en el trasiego de flujos se nutren, con frecuencia, de dimes y diretes, de fantasí­as, de frases extraí­das del acervo popular. Incluso de la magia y de la posición concertada o desordenada de los astros. Los años bisiestos, como el actual, amanecen siempre preñados de miedo. He leí­do que cerca de 300 parejas adelantaron su boda el año pasado en Georgia para no tener que desposarse en un año bisiesto como el actual. He buscado en los archivos para ver la evolución de las Bolsas en ejercicios bisiestos y, en efecto, siempre se han dado de bruces en ellos. El arranque de 2008, año bisiesto, no tiene desperdicio. Mucho tiene que enderezar la Bolsa el rumbo para conjurar el maleficio. Habí­a considerado que 2008 no iba a ser bueno en términos de Bolsa, pero no habí­a proyectado una hecatombe similar.

Vamos con la ciencia. Un año es bisiesto si dura 366 dí­as, en vez de los 365 de un año común. Ese dí­a adicional se suele añadir al final del mes más corto, fechándose como 29 de febrero. Este dí­a se añade para corregir el desfase que existe con la duración real de los años: 365 dí­as y 6 horas aproximadamente. Esto hace que se corrija cada cuatro años (los años múltiplos de cuatro) que se acumulan 24 horas.

Julio César estableció el calendario de 365 dí­as con años bisiestos y Gregorio XIII lo reformó tal y como es hoy
. Primitivamente el calendario romano constaba de 10 meses; se atribuye a la influencia de los sabinos la introducción del calendario de 12 meses con tres fechas mensuales fijas: Calendas, Nonas e Idus.

Las Calendas eran el primer dí­a de cada mes. Los dí­as anteriores al dí­a 1 hací­an referencia a las Calendas de ese mes. v.g. en un año normal de 365 dí­as: el 1 de marzo, era las Calendas de Marzo; el 28 de febrero era el dí­a anterior a las Calendas de Marzo; el 27 de febrero era el 2º. dí­a antes de Calendas de Marzo (se contaba el dí­a de partida y el de llegada en la cuenta); el 26 de febrero era el 3º dí­a antes de las Calendas de Marzo; el 25 de febrero era el 4º dí­a antes de las Calendas de Marzo; el 24 de febrero era el 5º dí­a antes de las Calendas de Marzo; el 23 de febrero era el 6º dí­a antes de las Calendas de Marzo. En los años bisiestos se agregaba un dí­a después del 23, que era el bis-sexto antes de las Calendas de Marzo. Como nosotros ya no contamos las Calendas, nos resulta más cómodo considerar que el dí­a agregado es en realidad el último del mes.

El calendario juliano consideraba bisiesto los años divisibles entre cuatro. Así­ el año juliano dura 365 dí­as +1/4=365,25 dí­as (más que el año trópico que dura 365,2422 dí­as). La regla para los años bisiestos según el calendario gregoriano es: Un año es bisiesto si es divisible por 4, excepto el último de cada siglo (aquellos divisibles por 100), que para ser bisiestos, también deben ser divisibles por 400.

Uno puede extenderse más en la descripción del fenómeno, pero considera suficiente lo expuesto. En momentos, como los actuales, con los í­ndices rotos, los mercados plagados de volatilidad y los ánimos deshechos, algunos actores acuden a la numerologí­a para dirimir sus cuitas. Otros, a los magos y adivinos y un alto número de inversores a la estadí­stica, porque el análisis fundamental ha sido enterrado.

Por eso, en el movimiento de los años bisiestos como el actual habrá que aprenderse bien las Calendas, Nonas e Idus. Cada ciclo muy bien podrí­a determinar un apunte bursátil de trascendencia suma.

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