La Carta de la Bolsa Imprimir Artí­culo

Mitos - 2

Opinión · Miércoles, 02 de Julio de 2008 Santiago Niño Becerra

Mito 4: “Elevados salarios son responsables de reducidos niveles de competitividad”. 

De lo que se deduce que para mejorar a competitividad hay que reducir los salarios o, cuanto menos congelarlos.  Los montos salariales, los niveles de salarios, no tienen la culpa de nada, de entrada porque la fuerza de la que hoy dispone el factor trabajo es nula. Un salario debe ser el resultado de valorar un puesto de trabajo, de forma que a un puesto de trabajo le corresponde un nivel salarial y solo uno, independientemente de la persona que ocupe ese puesto de trabajo. ¿Quiénes deben valorar un puesto de trabajo?, empresas especializadas, que las hay, y las que son buenas, lo son muchí­simo. ¿Qué influye en la valoración de un puesto de trabajo?, muchos elementos, entre ellos, el valor añadido que ese puesto genera.

La valoración de un puesto de trabajo fija un nivel salarial y define unas necesidades de cualificación que el trabajo a realizar en ese puesto precisa para ser realizado; y, claro, no lo hemos dicho, pero está implí­cito: el nivel de productividad y las posibilidades de mejora de la productividad de ese puesto de trabajo influyen en su valoración.

Lo que sucede con los salarios es que en la inmensa mayorí­a de las ocasiones, en las empresas, los puestos de trabajo están mal definidos o no están definidos en absoluto; de entrada, porque muchas/os empresarias/os piensan que ellas/os son más sabias/os que nadie; luego, porque un estudio de esas caracterí­sticas cuesta una pasta, bastante; después, porque hacer eso va a suponer reorganizar procesos, lo que es molesto; y, para acabar, porque “total, para lo que hacemos, ya estamos bien como estamos, ¡pero estos cabrones de trabajadores cobran demasiado!, y así­ no podemos ser competitivos!”.

Mito 5: “Si los salarios se redujesen o, por lo menos, se congelasen, o creciesen por debajo de la inflación, se crearí­a más empleo”.

Por favor, seamos lógicos: una compañí­a, ¿cuándo contrata factor trabajo?, ¿cuánto factor trabajo contrata?, pues cuando lo necesita y la cantidad que necesita ! independientemente de que el precio medio por hora sea un 2% superior o inferior a hace dos semanas, siempre y cuando ! el valor añadido generado lo justifique; aquí­ está el quid de la cuestión, aquí­ y no en los salarios.

Si una empresa genera valor añadido suficiente, si su productividad es la correcta, si uno y la otra evolucionan tal y como deben evolucionar, contratará factor trabajo si lo necesita, si no lo necesita, no lo contratará ! independientemente del precio medio de la hora de trabajo.

Claro, si una empresa genera un bajo valor añadido y si su productividad es ridí­cula, se quejará amargamente de los niveles salariales y, aunque necesite aumentar su plantilla, se lo pensará muy mucho porque, si la incrementa, sus costes crecerán, crecimiento que no podrá compensar porque su productividad es muy baja.

Mito 6: “Cuanto más fácil es reducir la plantilla de una compañí­a y cuanto más barato es despedir a trabajadoras/es no necesarios, más crece el empleo”.

Otra vez: la población ocupada aumenta en tanto en cuanto es necesaria, precisa; si tan dificilí­simo y tan carí­simo fuese reducir plantillas y despedir trabajadores/as, lo que harí­an las empresas es invertir brutalmente para sustituir factor trabajo por capital ! si el valor añadido de lo fabricado lo justificase, ese proceder, además, llevarí­a a una mejora de la productividad.

Pero claro, si lo fabricado es de bajo valor y la única forma de producir más es meter gente, para que los números salgan hay que poder contratarla y despedirla fácil y rápidamente. Eso tiene un nombre técnico: actividades intensivas en factor trabajo, y son tí­picas de paí­ses ! subdesarrollados.

Algunos de los mitos anteriores están vigentes en algunos paí­ses, en honor a la verdad hay que decir que algunos de ellos están vigentes en bastantes paí­ses, y lo peor, lo están entre los sindicatos: los combaten, pero no demuestran que son eso: mitos. Pero hay paí­ses, hay economí­as en los que y en las que están vigentes todos los mitos anteriores, la economí­a española es una de esas. Pero con ser eso muy malo, con ser terrible que en España estén vivos esos seis mitos, lo peor es que es uno de los poquí­simos paí­ses del mundo mundial en que está vigente un séptimo mito, mito que es, con diferencia el peor, el más dañino. Es el que mañana veremos.

(Se habrán enterado de lo que ayer manifestó el Sr. Pedro Solbes en el desayuno organizado por Europa Press: vamos para abajo; la solución: Finales del 2009 (no será así­, claro, pero, ¿no era en el segundo semestre del 2008?). Y utilizó un ungí¼ento mágico: la victoria en la Eurocopa. ¿Por qué el principal partido de la oposición no utiliza cosas como esta?, ¿será porque, en el Gobierno, dirí­an lo mismo?).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economí­a IQS. Universidad Ramon Llull.

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