La Carta de la Bolsa Imprimir Artí­culo

NI ESTÁN TODOS LOS QUE SON, NI SON TODOS LOS QUE ESTÁN. CAPRICHOS DE LA BOLSA

La Carta · Miércoles, 14 de Noviembre de 2007 Moisés Romero

ilustraciónQue la Bolsa dejó de ser termómetro de la actividad económica es sabido por los que siguen el dí­a a dí­a el mercado. La Bolsa, eso sí­, es el Gran Mercado en donde unos y otros esgrimen sus mejores dotes y exhiben sus trajes más vistosos. Un Gran Zoco, que mide ambiciones e ilusiones. Antes serví­a para que las empresas se financiaran con la búsqueda de recursos y ahora para que quienes han estado detrás del mostrador durante mucho tiempo salten al terreno de juego ofreciendo sus mercaderí­as al público ansioso. Es el capí­tulo de las OPV y OPS. Se ha dicho, además, que en la Bolsa española falla la representatividad del í­ndice, hasta ahorra repleto de ladrillos y bancos. O sea, ni están todos los que son ni son todos los que están. Respecto a su evolución reciente, el discurso es similar. El Ibex alcanzó récord, pero han sido muchos los que se quedaron a mitad del camino.

Ni están todos los que son en la recuperación cierta del Ibex, pura numerologí­a, ni son todos los que están. Los Generales, y no todos, son los únicos que han logrado llegar a la cima de la colina. Son los casos de Telefónica, Banco Santander e Iberdrola. Otros participantes con galones esperan su oportunidad, respiran hondo para batir registros históricos y mejorar su fuerza relativa. Aquí­ citan los observadores los casos de BBVA y de Repsol, como emblemáticos. Tiempo al tiempo, que todo llegará. O los que alcanzaron primero la cima retroceden o los que están a punto de llegar toman impulso y se incorporan a la cabeza de la marcha. Hay que verlo. La emoción está servida

¿Qué fue de la tropa? La infanterí­a está desperdigada, aunque no vencida, que aquí­ nadie se tira por la ventana. El Ibex ha alcanzado sus mejores niveles de la Historia gracias al peso que en su composición tienen media docena de valores de alto abolengo. Pero hay más de un centenar de compañí­as que introducen expectativas alcistas y bajistas todos los dí­as. Éstos no ponderan en el Ibex, pero hacen las delicias del público en momentos de exuberancia y acarreran fuertes pérdidas cuando pintan bastos. La tropa, por seguir con el renglón inicial, está a mitad de camino. Y lo que es peor, muchos integrantes han retrocedido posiciones.

Nos encontramos, así­, con un í­ndice que asoma la gaita con descaro, pero con un mercado desfallecido. El ratio alzas/bajas desde que comenzó el año da ventaja a los perdedores por primera vez en mucho tiempo, aunque el Ibex haya escalado las cotas más altas desde que se estrenó en el mercado nacional como í­ndice principal. Esto, sin embargo, no es nuevo en la Bolsa española, aunque a muchos de los que se acaban de incorporar al mercado les resulte increí­ble. A final de los 90, el principal í­ndice del mercado nacional estuvo soportado y valorado por media docena de compañí­as, las empresas lí­deres y, además, durante mucho tiempo.

En la actualidad sucede algo similar. El í­ndice lleva varios meses sostenido por el músculo de Telefónica al que se suman de manera simultánea, incluso con requiebros graciosos, los dos grandes bancos y las principales eléctricas y Repsol. Dentro de los valores de capitalización media o pequeña, escasean los protagonistas. La mayor parte se relame las heridas ocasionadas por las pérdidas que acumulan desde que comenzó el año.

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