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NINGUNA CORRECCIÓN ES SALUDABLE. QUE SE LO PREGUNTEN A LOS INVERSORES

La Carta · Jueves, 13 de Septiembre de 2007 Moisés Romero

ilustraciónUna de las frases más escuchadas en foros y debates es la de la corrección saludable de los mercados. Hace unos dí­as se la escuchamos al presidente del Banco Central Europeo. Entendimos que se trata de una carga de profundidad contundente, porque ningún actor en los mercados considera saludable que sus rentas caigan, que sus patrimonios adelgacen. Cuando un inversor, gestor, partí­cipe, en suma, invierte es porque está convencido de que va a ganar, de que el activo en el que ha invertido tiene recorrido suficiente. Por eso, ninguna corrección es saludable a ojos del inversor. Otra cosa es que los filósofos de la Bolsa, acostumbrados a ver los toros desde la barrera, o aquellos gestores que disparan con pólvora del rey, argumenten sobre la bondad de de neutralizar excesos. En todo caso, nos intriga la frase cuando sale de la boca del presidente de la máxima autoridad monetaria europea.

No es la primera vez que el presidente del Banco Central Europeo considera de esta forma las sucesivas correcciones en los mercados financieros. Lo peor es que las crisis sucesivas no se conviertan en una Crisis generalizada con mayúsculas, aunque es una variable que con contempla Trichet, porque ha vuelto a reafirmarse en su idea de que el crecimiento mundial sigue siendo muy fuerte y sólido. Cabe deducir, por tanto, que los ajustes en los mercados a los que se refiere el mandatario constituyen, deben constituir, un magní­fico ejemplo para no bajar la guardia. O dicho de otra manera, sigue cuestionando el exceso de confianza de los inversores.

La hemeroteca está plagada de referencias a la crisis de suprime, las hipotecas basura, como el detonante de las correcciones sucesivas que los mercados han desarrollado en los últimos meses. Lo importante aquí­, como en otros fenómenos de esta naturaleza, es tratar de acotar el terreno y de averigí¼ar si se trata de un ajuste de los excesos anteriores o si, como algunos temen, los efectos colaterales terminarán afectando al grueso del crecimiento económico.

Por eso, nadie puede poner en duda que el trabajo de los bancos centrales resulta muy complicado en una situación como la actual. Así­ se ve en el caso concreto del Banco Central Europeo, máxime cuando algunos de sus miembros se reconocen halcones pero al mismo tiempo matizan el discurso sobre nuevas subidas de los tipos de interés. En el caso de Trichet, además de hablar de correcciones saludables de los mercados aboga por una mayor apertura de las balanzas de capitales a nivel mundial. Este serí­a el caso de las monedas asiáticas, lo que aumenta el protagonismo del euro a nivel mundial.

Nunca la coyuntura fue fácil de manejar ni para los inversores ni para los dirigentes. Cada ejercicio que pasa está marcado por una nueva circunstancia más o menos grave, pero de solución compleja en todos los casos. Este 2007 no es la excepción. Por eso, la labor de los bancos centrales es fundamental, porque son los que tiene el control de la nave. Trichet, en fin, advierte del exceso de complacencia y quizá por ello dice que las correcciones son saludables.

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