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Bares, cafeterías, comedores universitarios, restaurantes de ricos y pobres, pubs, además de otros centros de reunión en donde se desvanecen las tensiones del trabajo diario, son testigos de una batería de preguntas que se repiten de Norte a Sur y de Este a Oeste. En todo el mundo. La Bolsa ha provocado muchos dolores de cabeza, muchos rotos en los bolsillos y las cuentas corrientes, por un comportamiento acelerado a la baja, que apenas ha dado margen de maniobra a los participantes en los mercados. Además, la recuperación técnica al alza ha sido meteórica. Es decir, no han tenido tiempo para reaccionar, para poner a cubierto de la que se avecinaba en uno y otro sentido. Hay millones de inversores pillados con las manos en la masa. Moscas en el panal de miel “¿Y ahora qué hago, compro más, promedio o vendo todo y me retiro de este mercado?” Es el gran interrogante del momento.
Dada la reiteración de la pregunta y la llegada a nuestra redacción de correos en la misma dirección, consideramos que está vigente uno de los informes más recientes de JPMorgan, que, dicho sea de paso, ha sido el gran salvador de las Bolsas en el último tramo, como lo fue en 1920. Dice así:
Invertir en bolsa es desaconsejable en el actual escenario económico mundial, que se ha deteriorado significativamente en los últimos dos meses a raíz de la crisis de las hipotecas basura y lastrará los beneficios de las empresas.
El empeoramiento del cuadro macroeconómico “ha tenido y tendrá su efecto sobre los beneficios empresariales, lo que en principio desaconseja la inversión en renta variable”, sostiene el banco de inversión, que aventura que 2008 será “un año difícil” para el inversor.
No obstante, la firma se muestra contraria a abandonar ahora las inversiones en el parqué ante la actitud para reactivar el consumo mostrada recientemente por la Reserva Federal estadounidense (Fed), que ha bajado los tipos de interés de manera drástica.
A su parecer, la mayor volatilidad de los datos macroeconómicos se traducirá en más volatilidad de las rentabilidades y, por tanto, “en un periodo más complicado para el inversor”, por lo que recomienda adecuar las inversiones en renta variable a la tolerancia al riesgo.
“Las perspectivas en el medio y largo plazo siguen siendo positivas, pero el corto plazo es incierto”, argumenta JP Morgan, tras indicar que 2007 ha terminado “dejando un claro poso de incertidumbre que genera un elevado nivel de intranquilidad en los inversores”.
La firma explica que la inseguridad generada por las titulizaciones hipotecarias de alto riesgo en Estados Unidos ha provocado “una desconfianza generalizada en todos los activos”.
La incertidumbre originada ante el temor a la solvencia de determinadas emisiones ha obligado a las entidades financieras a extremar sus precauciones a la hora de prestar dinero, lo que acrecienta la desconfianza y afecta a todo el funcionamiento del sistema financiero.
Además, los últimos datos alimentan los temores a que Estados Unidos entre en recesión o atraviese un enfriamiento económico severo y las medidas adoptadas por el organismo que preside Ben Bernanke “no han sido suficientes” para que los inversores recuperen la confianza en la economía ni americana ni mundial.
El encarecimiento de la energía y de los alimentos también reducirá la renta disponible y así, el consumo, mientras que una menor demanda de materias primas impactará en la economía de los mercados emergentes, que ya dan “muestras de agotamiento”.
En fin, esto es lo que dicen los chicos de JP Morgan.Entonces ¿qué hacemos?
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