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RECOMENDACIONES E INSIDERS, UNA BOMBA DE RELOJERÍA. ESPAÑA NO ES DIFERENTE

La Carta · Domingo, 25 de Marzo de 2007 Moisés Romero

ilustraciónHay factores coincidentes en el tiempo, propios de cartas astrales, que han puesto tensos a los observadores más frí­os del mercado, porque suelen anticipar situaciones inquietantes. Wall Street combina en la actualidad dos brebajes que no a todo el mundo les va a sentar bien. El número de recomendaciones de compra, visiones favorables, se sitúa en estos momentos por encima del récord anterior registrado fechas antes del estallido de la burbuja de los valores tecnológicos. Lo mismo sucede con las coberturas utilizadas por los insiders, que se encontraba una semana antes del varapalo con el ratio más alto de los últimos seis años entre ventas y compras, por cada operación de compra se realizan once de ventas. La variable, no obstante, cambió hace dos semanas con una relación de uno a cuatro. A la vez, los analistas echan gasolina al fuego de los mercados, con el mayor número de recomendaciones de compra y elevación de precio objetivo de otras tantas acciones desarrollado en los últimos seis años. Es decir, que estos actores singulares parecen no haber reparado en que los í­ndices han tocado el cielo y que las valoraciones alcanzadas en numerosos valores son insostenibles. Semanas antes del crash de los valores tecnológicos en marzo de 2000 sucedió lo mismo. En la Bolsa española los insiders han comprado mucho en los últimos dí­as, en los previos a la recuperación.

Sobre las recomendaciones que elaboran las firmas del mercado, como las de otros actores en el mismo, se ha escrito mucho y se han sacado conclusiones dentro de la lógica pero al margen de la ortodoxia. Por ejemplo, que más del 75% de las recomendaciones son siempre positivas, sea cual fuere el momento del mercado, porque existe una clara vinculación de las firmas de análisis con las empresas que analizan en términos de asesoramiento, diseño de operaciones y colocación de acciones de las que los intermediarios sacan buena tajada.

Se observa, que antes de efectuar una recomendación ha existido una misteriosa toma de posiciones. Se alude al concepto de murallas chinas, que es el viejo dicho de que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha, pero muy pocos confí­an en ello. Por esto y otra amplia lista de cosas más, las recomendaciones a veces se convierten en trampas para cazar elefantes, porque cuando las recomendaciones afloran ya ha pasado lo mejor.

Respecto a los insiders o iniciados,
cuya lista abarca, también, a abogados, auditores y personas que tienen relevancia dentro de la estructura societaria, de una u otra manera, y pueden conocer antes que el público inversor noticias que pueden alterar el normal desarrollo de su cotización en Bolsa, las estadí­sticas referidas a Wall Street hasta diciembre demostraron que eran compradores en el año pasado.

En octubre, noviembre y diciembre las cosas comenzaron a empeorar de manera clara y por cada compra realizada por un insider se producen siete de venta. Dí­as antes del varapalo, el ratio empeoró con una relación de once a uno, para luego volver a mejorar en orden de uno a cuatro dí­as antes de la recuperación. Es decir, aumenta la volatilidad. Recordemos, por ejemplo, que antes de la debacle de los valores tecnológicos, hace ya casi siete años, los insiders fueron vendedores netos. Pistas, por tanto, siempre interesantes, aunque nunca categóricas, porque la contemplación de los asuntos bursátiles debe ser siempre frí­a y co la justa pasión. O sea, que aquellos vientos vendedores han traí­do los barros de la reciente y súbita caí­da pillando todos con las manos en la masa. 

¿En España? Aquí­ las cosas, no podí­a ser de otro modo, siguen los pasos del exterior.
Los insiders han iniciado un movimiento de compra de acciones generalizada y sin distingos desde Telefónica a Santander pasando por Abengoa.... 

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