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La auditoría sobre la inmobiliaria ha puesto de relieve las numerosas incongruencias aparecidas en la empresa en los últimos meses de 2007. Las de 2008, que han definido el futuro de la empresa, nos enteraremos dentro de un año.
El informe de Deloitte, auditor de la inmobiliaria Colonial, abre un buen número de incógnitas sobre la gestión de la empresa y pone en duda la capacidad de la inmobiliaria para llevar a cabo las desinversiones previstas en sus resultados para aliviar su deuda. La deuda total de Colonial ascendía a 9.247 millones de euros a 31 de diciembre de 2007. ‘Como consecuencia de la negativa evolución de la cotización de alguno de los valores aportados en garantía de esta financiación, a la fecha de formulación de las presentes cuentas anuales se incumplen determinadas condiciones de los préstamos sindicados que suponen la necesidad de amortizar anticipadamente 1.972 millones de euros’, informa Deloitte. Aunque Colonial hubiera logrado retrasar hasta el 30 de abril la amortización anticipada de dichos préstamos, la medida no fue suficiente para evitar que Luis Portillo y el grupo Nozar, principales accionistas de Colonial, tuvieran que entregar sus participaciones a los bancos que ahora tienen casi el 25%. Esa ‘negativa evolución’ de cotización de algunos de los valores aportados en garantía.
Pero lo más ‘divertido’ del informe de auditoría, es que las ‘participaciones mantenidas en FCC, SFL y Riofisa se encuentran pignoradas en garantía de los préstamos sindicados’. Hay que recordar que la adquisición del 15% de FCC y de Riofisa superó en conjunto los 3.500 millones de euros.
La inmobiliaria Colonial dará entrada hoy en su consejo de administración a los bancos que tomaron el control del 24% de su capital, para cancelar la deuda contraída con éstos, con el nombramiento de tres nuevos consejeros.
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