La Carta de la Bolsa Imprimir Artí­culo

UN TUFO MUY FUERTE, PENETRANTE. HUELE A RECOMPRAS. A VER QUÉ PASA LUEGO

La Carta · Jueves, 26 de Junio de 2008 Moisés Romero

ilustracionHe leí­do en las últimas doce horas multitud de crónicas y escuchado a los predicadores del momento. La súbita recuperación de precios, pero no de volúmenes de negocio, de ayer merecí­a un amplio debate, una intensidad mayor en el predicamento de todos,que no se produjo. Incluso apenas se mencionó el manido tema de caza de gangas. Es la primera lección del fenómeno: muy pocos se creen que el alza de ayer sea el inicio de un nuevo proceso de alegrí­a y danza, ahora en los festejos de San Juan, en unas Bolsas, que la ví­spera tocaron el nivel más bajo del año (para la española significó una pérdida acumulada del 20% desde enero). Reparo, entonces, en esto, en el escalofrí­o que produce tanta pérdida para los que tienen acciones en cartera y, también, en el frotar de manos para los que siguen apostando por el préstamo de valores como alternativa al movimiento bajista. Es decir, que los numerosos especuladores que utilizan las posiciones cortas con préstamo de valores también saben plegar velas, es decir, realizar beneficios. Ese es el tufo muy fuerte, un olor penetrante. Huele a recompras de posiciones vendidas. A ver qué pasa en los dí­as siguientes.

Los sucesos de ayer no son nuevos en lo que va de año en la Bolsa española. Además, los protagonistas son los mismos, aquellos valores que más han sufrido el últiomo huracán a la baja. Cinco dí­as de recortes en el mercado español, hasta la mejora de ayer, son muchos dí­as. Las pérdidas acumuladas en otros tantos valores han dejado esquilmados demasiados bolsillos y numerosas haciendas mal heridas. De ahí­ el rebote, porque más de la mitad de la Bolsa española está vendida crédito a través del préstamo de valores o con crédito directo que proporcionan bancos on line, intermediarios financieros y agentes del mercado, casi en general. También hay OTC, que son operaciones fuera del mercado vinculadas a determinados precios del subyacente. algo así­ como la ocultación del inversor y su finalidad. Un tema para iniciados.

Dicen los expertos que en las últimas semanas no ha habido órdenes masivas de particulares, pero sí­ posiciones de préstamo de valores vinculadas con derivados, que han ejecutado poderosos hedge fund. Después de ello, llega el momento de hacer caja por parte de quienes así­ proceden. Por eso, comprobar el efecto chimenea inherente a este fenómeno, como ayer, es determinante, porque lo que se vende a préstamo debe ser repuesto antes o después. O sea, un efecto recompra.

No obstante, hay que leer muy bien las cifras oficiales de préstamo de valores, porque la contabilidad superficial puede llevar a error. Hay que sumar y restar los préstamos para ver el saldo vivo cierto. Pocos saben, al parecer, que hedge fund e inversores muy profesionales de la Bolsa española ya empezaron con la venta de acciones prestadas a finales del año pasado. Han dado en la diana, porque en lo que va de año el mercado nacional ya ha sufrido un intenso varapalo.

Movimientos tan violentos como los vividos ayer y en cuestión de segundos en los corros de Ferrovial, Sacyr, otras constructoras y valores lí­deres y de capitalización corta, delatan el fuerte peso que el préstamo de valores y las posiciones de venta a crédito tienen en la Bolsa española. Cuando se cierran las posiciones (cortos) los efectos alcistas no tienen parangón. A eso los especialistas lo denominan efecto chimenea, algo así­ como una poderosa succión que manda el humo (precio de las acciones) al cielo, para que luego vuelvan a caer. Estos movimientos son de tal envergadura que sólo lo pueden desarrollar los potentes ordenadores, que son, a su vez, los mismos que tumbaron los precios antes. Esta forma de hacer es la tí­pica de los hedge fund.

Ahora que sacarle unos euros a la Bolsa se ha convertido en una misión imposible, la clave del éxito está en la anticipación al efecto chimenea. Para ello, hay que buscar los valores con mayor número de tí­tulos vendidos o prestados y jugar en sentido contrario. Pero no hay que permanecer mucho tiempo en esta posición, porque suele ser costosa y, con frecuencia, requiere una larga espera, que sólo los operadores con nervios de acero pueden aguantar.

Y vuelto al principio ¿Qué pasará en los próximos dí­as?

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