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Wall Stret contuvo el lunes la respiración y evitó lo peor al minimizar su caída inicial, y la de gran parte del día, al cierre. No obstante, sigue el temor de que la crisis lleve a la economía EEUU y a la del resto del mundo a una profunda recesión. El Dow Jones vivió una jornada de volatilidad extrema y acabó perdiendo el soporte de los 10.000 puntos por primera vez desde octubre de 2004. Los tres principales indicadores de la Bolsa de Nueva York cayeron el lunes. El Dow Jones de industriales perdió un 3,42%, hasta los 9.971 puntos, el S&P 500 cayó un 3,84%, hasta los 1.057 puntos y el Nasdaq tecnológico cedió un 4,01%, hasta los 1.868 puntos. En los tres índices, las pérdidas eran del orden del 7% a media sesión. En Europa, el Ftse londinense ha perdido un 7,85%, el Cac parisino, un 9,04% y el Dax de Fráncfort se ha dejado un 7,07%.
Respecto a la Bolsa española, los temores a un colapso crediticio, que tiene billete de ida y vuelta entre Estados Unidos y Europa con la quiebra día sí y día no de una entidad financiera en alguna parte del mundo, ha obligado a los inversores a vender a cualquier precio. La sombra de un crack mundial es alargada y quizá mañana no haya dinero para que nadie compre algo. Así las cosas, el índice Ibex 35 ha caído un 6,06 por ciento, la segunda mayor caída del año -el 21 de enero el Ibex cayó un 7,54 por ciento-, para colocarse en 10.726 puntos. A poco más de 150 puntos de los mínimos anuales. Con todo, mucho más preocupantes e intensos han sido los desplomes en Europa. París ha perdido un 9 por ciento, Londres se ha dejado un 7,85 por ciento y Fráncfort ha cedido un 7 por ciento.
La intervención de Alemania para rescatar por segunda ocasión a la segunda empresa hipotecaria del país, el Hypo Real State, cuando Angela Merkel había insistido por activa y por pasiva que no estaba dispuesta a poner un cheque en blanco para apoyar a las entidades financieras explica la lógica desconfianza de los inversores y su precipitada salida del mercado ante un posible efecto dominó. La situación está muy caliente en los patios de operaciones ante la sensación de que las medidas adoptadas para evitar la crisis van en la dirección equivocada o llegan tarde.
La evidencia de que la crisis está afectando a Europa, pese a que los gobiernos siguen insistiendo en la solidez de sus respectivos bancos, ha debiliado de forma progresiva al euro que ya se cambia a 1,35 dólares, su nivél más bajo desde agosto de 2007. La apreciación de la moneda norteamericana, más por deméritos de Europa que por méritos de Estados Unidos, al menos trae consigo una moderación de los precios del crudo. El barril de Brent se paga a poco más de 85 dólares, que rebaja la inflación y deja margen al BCE para posibles recortes de tipos de interés.
En el terreno empresarial sorprende la “relativa” solidez de la banca frente a la vorágine vendedora sufrida por el sector energético. La mayor caída del selectivo se la ha anotado Gamesa al perder un 14,41 por ciento, mientras que Abengoa se ha dejado un 11,19 por ciento y Acciona ha perdido 10,68 por ciento. Con recortes superiores al 9 por ciento se sitúan Iberdrola Renovables y Gas Natural mientras que en el club de los que se han dejado más de un 8 por ciento se sitúan Ferrovial, Iberia, OHL y Red Eléctrica.
Entre las grandes compañías del mercado español ha destacado el desplome de más del 7 por ciento de Repsol e Iberdrola. También ha sido un mal día para Santander, con una caída del 6,06 por ciento, y para el BBVA que se ha dejado un 5,20 por ciento. Entre medias se encuentra Telefónica, con un descenso del 5,59 por ciento. El mejor valor del día en el selectivo ha sido Bankinter y a pesar de todo ha perdido un 0,78 por ciento.
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