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La autoridad monetaria considera que las familias han mantenido el consumo deprimido ante la acumulación de factores a corto plazo negativos: desde la subida de impuestos, la subida de los precios de alimentos y energía y en estos momentos la propia inestabilidad de los mercados.
Sí, factores a corto plazo negativos que han compensado la mejora de perspectivas de ingresos ante el aumento del empleo. “La situación debería mejorar en 2009”. Sí, debería.
Pero, mientras esto llega, el crecimiento sigue soportado por la demanda externa y la inversión. Y son precisamente estas dos fuentes de demanda las que están sujetas en este momento a una elevada incertidumbre. El dato de producción industrial de mayo publicado hoy no la reduce precisamente. Por un lado, es cierto que el descenso del 1.9 % mensual ha sido algo menor que lo previsto. Y estamos hablando también de una revisión al alza del crecimiento en abril, ahora del 1.0 %. Pero, el dato anual con un recorte del 0.6 % frente al aumento del 4.0 % anterior sí ha sido mucho peor de lo esperado. El primer recorte desde 2003. En lo que llevamos del Q2, el crecimiento de la producción industrial ha sido negativo del 0.2 %. ¿Demanda exterior? ¿quizás demanda interna?
Las dos opciones quedan al avanzar el desglose del dato. Por un lado, vemos como la producción de bienes de capital ha bajado un 2.4 % hasta moderar el crecimiento anual al 2.2 % frente al 7.9 % anterior. Al mismo tiempo vemos como la demanda de bienes de consumo duradero también baja un 3.3 % hasta un recorte del dato anual del 5.1 % frente a la subida del 1.1 % anterior. La producción de bienes intermedios también con un recorte del 1.4 % y caída anual del 0.6 % (2.5 % anterior).
Bini Smaghi del ECB consideraba a finales de la semana pasada que la debilidad del crecimiento puede ser capaz de compensar parte de la subida de los precios externos, pero es evidente que la rigidez de los mercados de bienes y trabajo puede favorecer un aumento de las expectativas de inflación. “Por eso han subido los tipos de interés oficiales”. Ningún problema con el razonamiento aunque es claro como algo se ha avanzado en los últimos años para lograrlo. Por otro lado, también parece evidente como la rapidez del deterioro económico debería ser suficiente como para esperar que los agentes económicos no indicien la subida de los precios del crudo y commodities. Por último, será interesante observar como se comportan estos mercados en un contexto de debilidad de la demanda mundial. Si, también desde los países emergentes. Es sólo cuestión de tiempo
José Luis Martínez Campuzano es Estratega de Citi en España
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