LA CARTA DE LA BOLSA

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Miércoles, 7 de Enero de 2009. 22:36
Flash: Los expertos dicen que las Bolsas anticipan con su caída los malos datos de desempleo en EEUU

Se publicarán el viernes, con nuevo método contable. Se espera que la tasa de paro sea igual o superior al 7%

ALGO HUELE A PODRIDO. WALL STREET LAVA SUS CULPAS CON EL PAGO A LOS FISCALES, COMO EN 2000

Moisés Romero -  Martes, 12 de Agosto

ilustraciónShakespeare en su tragedia Hamlet dictamina: “Algo huele a podrido en Dinamarca”. La frase célebre, famosa, la aplican los mejores observadores a lo que sucede en Estados Unidos, en general, y en Wall Street, en particular, desde hace más de ocho años. Entonces, el escándalo de la contabilidad creativa se cerró en falso con el pago a la Fiscalí­a de millones de dólares. Se evitaron reclamaciones y entradas en la cárcel para una inmensa mayorí­a de pistoleros de los bancos de inversión. Se dio carpetazo, por enésima vez, a una Gran Crisis, pero fue como una enorme herida a medio curar. Son muchos los que dicen que aquellos vientos trajeron estos lodos, La crisis subprime resalta, de nuevo, este sentimiento, algo huele a podrido en la banca de inversión. Judicializar a la economí­a y a la Bolsa de la forma en que lo hacen, con la chequera por delante, no es lo adecuado. Un cierre alocado, otra vez, de lo que afecta al sistema económico, empresarial, financiero y bursátil. Los bancos de inversión, no obstante, se agarran al clavo y negocian con los fiscales para lavar sus culpas. Hay que seguir pedaleando.

El penúltimo ha sido el banco suizo UBS, que alcanzó el viernes pasado un acuerdo con el Fiscal General del Estado de Nueva York, la Comisión de Valores de EEUU (SEC) y la Secretarí­a de Estado de Massachusetts para recomprar instrumentos de deuda a largo plazo con tipos de interés subastables (ARS) por importe de 19.400 millones de dólares (12.900 millones de euros) y abonar una multa de 150 millones de dólares (100 millones de dólares) para poner fin a las acusaciones de malas prácticas en la comercialización de estos valores.

El pacto suscrito por UBS se suma a los multimillonarios acuerdos alcanzados por Citigroup y Merrill Lynch con los reguladores de EEUU para evitar ser acusados de fraude en la comercialización de estos instrumentos de deuda cuyó mercado se “congeló” el pasado mes de febrero, dejando atrapados a miles de inversores con tí­tulos absolutamente ilí­quidos. En concreto, Merrill Lynch recomprará entre el 15 de enero de 2009 y el 15 de enero de 2010 alrededor de 10.000 millones de dólares (6.595 millones de euros).

Por su parte, Citigroup, el mayor banco del paí­s por activos, pactó con la Fiscalí­a de Nueva York, la Comisión de Valores de EEUU (SEC) y otras agencias reguladoras de EEUU la recompra y liquidación de ARS por importe de unos 19.300 millones de dólares (12.580 millones de euros), así­ como el pago de una multa de 100 millones de dólares (65 millones de euros).

Paul A, Samuelson escribí­a el domingo en El Paí­s,
entre otras cosas, que “debido al fracaso total que ha tenido anteriormente la regulación firme por parte del gobierno de los bancos comerciales, los bancos de inversión, los fondos de cobertura, las entidades de crédito hipotecario y otros fondos privados de capital riesgo, Estados Unidos se encuentra ahora sumido en una crisis financiera semiletal, y seguirá así­ durante un tiempo considerable...”

“...La comprensión profunda de los recursos macroeconómicos del Gobierno da a entender que entre el gasto fiscal deficitario del Tesoro estadounidense, primero, y el dinero nuevo que crea el sistema de la Reserva Federal, en segundo término, se podrí­an saldar todas las deudas del erario público denominadas en dólares, incluso si el caos de las hipotecas subprime fuera el doble de fuerte de lo que va a ser entre ahora y 2010. Por tanto, no hay realmente que temer que vaya a producirse la clase de depresión que el presidente republicano Hoover le legó al presidente demócrata del New Deal, Franklin Roosevelt...”

“...Una vez que hayan comprendido este punto, deberí­an seguir preguntándose si el éxito de la ayuda a Fannie Mae, a FDIC y a otros organismos nuevos de préstamo hipotecario no hará que Estados Unidos se convierta en una economí­a tí­pica de una república bananera, con una inflación galopante como la Alemania de 1923 o el Zimbabue de 2008. Mi sobria respuesta a esto hace referencia una vez más a la historia económica de la Gran Depresión, entre 1929 y 1939, y a las macrohistorias de la II Guerra Mundial, entre 1940 y 1946. Durante la guerra, cerca de la mitad de nuestro PIB se gastaba en librar la guerra. En comparación con esa época y con la de la Depresión, las actividades futuras del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y del secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, parecerán nimias...”

“...Esto es igual que la diferencia entre diagnosticar una gripe suave y un cáncer en fase de metástasis. Utilizo esta temida palabra a propósito: la radiación puede frenar el crecimiento del cáncer en el cuello, pero no hay ningún escáner moderno ni Rayos X que puedan detectar a priori en qué parte del dedo gordo del pie va a aparecer ese tipo de cáncer. Un colapso financiero se le parece mucho. Ayudar a la moribunda empresa Bear Stearns puede mantener su caparazón con algo de vida. Pero en pocas semanas, Merrill Lynch y Lehman Investment Bank estarán a las puertas de la muerte. Y quizás un centenar de bancos comerciales locales sean los siguientes en la lista de rumores. Quizás. Todo se vuelve “quizás” cuando la transparencia se acaba y tiene lugar un hiperapalancamiento no realizado....”

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