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La caída de la actividad de negocio en los últimos meses debido a las turbulencias económicas no será el único problema al que se deberá enfrentar el gestor de los mercados españoles (BME) en los próximos meses. La nueva normativa en los mercados de valores europeos amenaza seriamente la posición de dominio que existe en la actualidad en el sector. La reciente llegada de la directiva comunitaria Mifid ha traído consigo la puesta en marcha de varias plataformas alternativas de negociación que pretenden y amenazan con hacer saltar por los aires la situación de práctico monopolio en la negociación de valores de la que han gozado hasta ahora las bolsas nacionales. Un futuro de alta competitividad que obligará a las Bolsas domésticas a moverse rápido si no quieren verse aisladas o relegadas. Los expertos consideran que BME tendrá que agudizar su ingenio para mantener en lo posible la cuota de mercado sin que sus cuentas se resientan por ello.
Una de las plataformas alternativas que asoma por los mercados con más potencial es Turquoise, pero no la única. Dicha plataforma ha sido creada por nueve grandes bancos con el fin de ahorrarse un buen fajo de billetes en comisiones. Aunque llega con bastantes meses de retraso, su presentación ha generado una gran expectación como una interesante alternativa frente a los grandes operadores. En agosto ha iniciado ya la operativa con valores de 14 países europeos entre los que de momento no se encuentra España.
BME dilata el desembarco de Turquoise en España
No en vano, Turquoise ha tenido que retrasar su lanzamiento en nuestro país porque BME no ha eliminado las Referencias de Registro, un identificador que otorga el grupo español previo pago, y que es imprescindible para liquidar una operación de compraventa de acciones a través de Iberclear, la única plataforma de compensación y liquidación que podría usar Turquoise para cerrar sus operaciones de compra venta de acciones de valores españoles.
Esta norma se considera un arma de protección ante los nuevos competidores surgidos con Mifid. Turquoise ha solicitado a la CNMV que le apoye en su solicitud de cambio regulatorio y ha solicitado informalmente a la Comisión Europea la investigación de si la norma es contraria a los objetivos de liberalización que persigue Mifid. La propia CNMV y el Banco de España, conscientes de que la cuestión de las Referencias de Registro podría suponer un problema han instado a BME a que las elimine, aunque de momento sólo ha recibido la callada por respuesta.
De este modo BME trata de ganar tiempo para cubrirse las espaldas ante la nueva y posiblemente dura competencia que se avecina. Sin embargo, tarde o temprano, y pese a los obstáculos que pueda poner, el cuasimonopolio de gestor de los mercados españoles está en su recta final. Un escenario que le llevará a perder una cuota significativa de volumen de negocio o a rebajar comisiones. Tanto una cosa como la otras, si no las dos, acabarán por resentir su cuenta de resultados.
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