Banco Santander registra ya una caída de más del 35% desde que anunció la ampliación de capital
En época de hambruna bursátil como la actual, la mayor parte de los actores en los mercados sopesa las diferentes oportunidades que la Bolsa ofrece, generalmente a corto plazo. Unos hacen trading con titulos de Unión Fenosa, con la mirada puesta en el final de la OPA lanzada por Gas Natural; otros, se aproximan, van y vienen, alrededor de los valores líderes que pronto pagarán dividendo, como es el caso de BBVA y Telefónica. La gran mayoría, no obstante, efectúa regates en corto cuando las cotizaciones suben de manera súbita y, ante todo, estrechan el cerco a los valores sujetos a la disciplina del pago de los intereses creados. Sacyr y ACS se han convertido en los valores de moda entre los profesionales de la especulación a corto plazo: compran cuando se aproximan los títulos a niveles de garantías y venden a corto cuando estos mismos títulos se alejan mucho de este umbral. Juego tan peculiar se extiende, por derivación, a sus participadas, precisamente a aquellas compañías que han provocado niveles tan espectaculares de endeudamiento, como son Repsol, en el caso de Sacyr e Iberdrola, en el de ACS. Esta segunda barrera cuenta, no obstante, con un menor número de seguidores conforme pasa el tiempo y se observa que la dos constructoras son incapaces de vender, la primera, o de aumentar su presencia en el capital, la segunda.
En el caso de Sacyr, la especulación ha subido de tono propiciada por las buenas notas recibidas por un banco de inversión (En pleno proceso de desinversiones, Goldman Sachs ha incluido a Sacyr en su lista de valores europeos favoritos, otorgando a la constructora un potencial de revalorización próximo al 50% respecto a precios de ahora). Sacyr Vallehermoso ha reconocido que, entre otras alternativas (Itinere), está considerando también las relativas a la venta de su participación del 20,01% en Repsol YPF como a otros activos, aunque aún no ha alcanzado ningún acuerdo al respecto. A principio de septiembre volvieron a saltar las alarmas. La directora general corporativa del grupo de construcción y servicios, Ana María de Pro dijo que Sacyr Vallehermoso afrontará el próximo mes de diciembre un endurecimiento de las condiciones del préstamo sindicado con que financió la compra de la participación del 20% que tiene en Repsol YPF.
El próximo 28 de diciembre cambiarán los términos de la fórmula por la que se calcula si Sacyr debe aportar garantías adicionales a los bancos por su deuda sobre Repsol, tal y como se recogía en el contrato de financiación suscrito hace dos años con más de cuarenta bancos.
En la actualidad, la compañía que preside Luis del Rivero debe aportar más garantías si, además de otros distintos ajustes, durante tres días consecutivos el ratio entre el valor de mercado de las acciones de Repsol que Sacyr ha puesto como garantía de la financiación y el saldo vivo de la deuda del grupo constructor relacionada con la petrolera desciende del 105%. A partir de diciembre no deberá ser inferior al 115%. A cierre del pasado mes de diciembre el valor de mercado de la participación de Sacyr en Repsol YPF se situaba en 6.115 millones de euros, en tanto que el saldo vivo de la deuda asociada a la misma era de 5.103 millones de euros.
Sacyr ya tuvo que aportar parte de su participación en Testa, su filial de patrimonio, como garantías adicionales el pasado año. En concreto, entre enero y abril de este año mantuvo pignorado (hipotecado) el 21,22% del capital social de esta empresa para reforzar las garantías de los préstamos por Repsol ante del descenso en la cotización de la petrolera.
ACS, cita también en diciembre
ACS controla directa e indirectamente más de un 12,4 por ciento de Iberdrola, pero un 5 por ciento es a través de derivados, que debería pagar en efectivo. El 19 de junio, la constructora que preside Florentino Pérez, anunció que había prorrogado el vencimiento de los derivados que contempla en acciones de la eléctrica. Así, según el registro de la CNMV, el 5,134% del capital con el que cuenta ACS a través de opciones vencerá el próximo 13 de diciembre. El resto hasta el 5,2% cumplió el 16 de septiembre.
ACS está obligada a aportar fondos por un máximo de 331,6 millones de euros si Iberdrola cotiza por debajo de los precios pactados con la banca. En la actualidad, Iberdrola cuesta bastante menos que lo pagado por la constructora (9,25 euros) en su entrada en la compañías. De las garantías ya advirtieron hace unos meses los analistas de JP Morgan: cada vez que el precio por acción de Iberdrola esté por debajo de 9,1 euros, ACS tiene que ampliar garantías de manera automática para mantener su posición en la eléctrica. Según el contrato de financiación suscrito por ACS para tomar el 10% de Iberdrola (más tarde diluido hasta el 7,7% en progresivas ampliaciones de capital), cada vez que los títulos pignorados bajen de 9,1 euros debe aportar nuevas garantías.
Un informe reciente de Credit Suisse va más lejos. ACS ha denunciado el asunto. Por eso, decidimos no transcribirlo ni entrar en el debate que planeta el banco suizo de si “si ACS tiene el suficiente efectivo para cumplir con el compromiso”.
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