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No sólo escasean los precedentes en esta dirección sino que los acontecimientos indican justamente lo contrario: supresiones de dividendos, paralizaciones de plan de recompra de acciones y profit warnings, es decir, que no se cumplirán objetivos previstos, son las pautas seguidas en las últimas semanas por un importante número de bancos y empresas. Telefónica sorprendió ayer a la comunidad financiera global con una manifestación radicalmente opuesta. La multinacional, mantiene dividendos y objetivos empresariales y financieros, en términos de balances, y, además amplía en un 50% el plan de recompra de acciones. A eso los expertos lo denominan meter el turbo como antes se decía meter la quinta, justo cuando más arrecia la tormenta. Telefónica confirmó ayer sus objetivos de crecimiento para el año 2008, ya que los resultados preliminares del tercer trimestre muestran “una continuidad” de tendencia respecto a los resultados obtenidos hasta junio, tanto a nivel regional como de grupo, informó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). También anunció la extensión en un 50% de su programa de recompra de acciones propias para 2008, de forma que adquirirá hasta final de año un total de 50 millones de títulos propios que se sumarán a los 100 millones de acciones ya adquiridos desde principios de año, cuya compra finalizó el pasado 10 de octubre. Además, Telefónica confirmó su compromiso de priorizar la remuneración al accionista en el uso de caja y destacó su “perfil diferencial” en un sector que sigue ofreciendo un “importante potencial de crecimiento”.
Y del dicho al hecho. Los miembros del Comité Ejecutivo de Telefónica han aumentado su participación en la multinacional tras comprar un total de 400.000 acciones por un importe global cercano a los seis millones de euros. Los seis ejecutivos que han reforzado su participación son el presidente de la multinacional, César Alierta; el consejero delegado, Julio Linares; los responsables de los negocios de España, Europa y Latinoamérica, Guillermo Ansaldo, Matthew Key y José María Álvarez Pallete, respectivamente; y el director financiero de la compañía, Santiago Fernández Valbuena.
Ayer, Telefónica indicó, también, que “mantiene su fortaleza y flexibilidad financiera”, y subrayó que la deuda neta más compromisos representaba dos veces el resultado operativo antes de depreciaciones y amortizaciones (Oibda) al cierre del tercer trimestre, con lo que se situó en el límite inferior del rango marcado como objetivo, que oscilaba entre 2 y 2,5 veces.
La firma destacó que afronta “con flexibilidad” el calendario de vencimientos de deuda, cuya vida media asciende a seis años, y precisó que los vencimientos netos de deuda ascienden aproximadamente a 3.800 millones de euros en 2009 y a 5.600 millones en 2010.
A finales de junio, Telefónica disponía de líneas de crédito por un importe total de 9.500 millones de euros, de los que 6.000 millones tienen tienen vencimientos superiores a un año. Además, la compañía sigue manteniendo abiertas sus actividades de ‘papel’ comercial.
CONFIRMA BPA PARA 2010.
La compañía que preside César Alierta anunció que mantiene los objetivos para 2010, que suponen alcanzar un beneficio neto por acción de 2,304 euros y un flujo de caja por acción disponible para remunerar a los accionistas, proteger los índices de solvencia y mantener la flexibilidad estratégica de 2,87 euros por título en dicho ejercicio. Ambos parámetros registrarán crecimientos medios ponderados anuales de dos dígitos respecto a las cifras de 2006.
En este sentido, la firma indicó que puede “reiterar con confianza” los objetivos anunciados para 2010 gracias a la alta diversificación de las operaciones, tanto geográficamente como de negocios, la fortaleza competitiva en los principales mercados y el modelo de gestión integrado de la compañía.
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