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130 años después, la Trasatlántica entra en concurso

Redacción -  Lunes, 20 de Septiembre Alberto Ortín Cinco Días Sus barcos participaron en la guerra entre España y Estados Unidos de 1898. Durante el siglo XX los buques de Compañía Trasatlántica Española fueron empleados para el transporte de carga operando líneas internacionales, Filipinas, México, República Dominicana, Marruecos, Colombia, Ecuador, Panamá, Estados Unidos..., convirtiéndose en una de las principales navieras españolas. Creada por Antonio López y López, marqués de Comillas, constituida el 1 de junio de 1881, la Trasatlántica ha resistido a las dos guerras mundiales del siglo XX, el crac de 1929 o la Guerra Civil española. Pero no ha podido sobrevivir a la crisis financiera que todavía padecen las economías mundiales en pleno siglo XXI. La pasada semana, el Boletín Oficial del Estado publicaba la entrada en concurso de esta naviera histórica. El Juzgado Mercantil número 9 de Madrid ha declarado en concurso voluntario a la empresa, conservando sus propietarios la administración de la misma pero sometida a la intervención de una administración concursal nombrada por el juez. La situación de la naviera ha sido crítica desde finales del pasado siglo y, según expertos consultados, en los últimos años se la daba prácticamente por muerta. El Gobierno se hizo cargo de la compañía a mediados de los años ochenta, pasando a formar parte del Instituto Nacional de Industria. En los años noventa volvió a privatizarse, al ser adquirida por Naviera del Odiel, otra histórica naviera española que perteneció a la familia Pereda. Ya en el siglo XXI el grupo Odiel cambió de manos y con él la Trasatlántica. Una sociedad de inversión, Lajavi, administrada por Javier Villasante, ha sido el último propietario de la Trasatlántica, según datos de la empresa en el Registro Mercantil. Las últimas cuentas presentadas por esta sociedad, correspondientes al ejercicio 2007, indican que ese año Lajavi compró las acciones de Naviera del Odiel por 7,4 millones. Lajavi explica en la memoria de 2007 que para hacer frente a esa adquisición se endeudó a largo plazo con empresas del grupo o vinculadas. Este diario trató la pasada semana de localizar a representantes de Lajavi o de Naviera del Odiel, pero no fue posible. Las últimas cuentas oficiales de Compañía Trasatlántica Española que pueden consultarse se corresponden con su ejercicio del año 2006, presentadas al Registro Mercantil en noviembre de 2007, estando la empresa ya administrada por Javier Villasante. "Su actividad principal", dice la memoria de la naviera del año 2006, "consiste en la realización de fletes marítimos mediante la explotación de líneas regulares de transporte convencional o contenerizado por buques propios o de terceros, si bien durante el ejercicio ha prestado estos servicios con buques arrendados". Ese año la Trasatlántica explotaba líneas regulares entre la Península y Canarias, Turquía y Grecia y entre el norte de Europa y Puerto Rico. De acuerdo a la memoria de la Trasatlántica, varios factores explican su reciente entrada en concurso. La compañía mantenía una deuda en 2006 de 90,9 millones de euros y unas pérdidas de 4,7 millones de euros, el doble que un año antes. La mayor parte de la deuda proviene de los créditos que solicitó la empresa para la construcción de dos buques, en 2005. Los ingresos de Trasatlántica en 2006 fueron de 33,8 millones, frente a los 50,3 millones facturados un año antes. Entre 2005 y 2006, la fortaleza del euro y el encarecimiento del precio del combustible dificultan el pago de las deudas de Trasatlántica. La compañía explica que el mayor valor del euro "ha significado que el volumen de exportaciones a América disminuyera considerablemente" así como la entrada del competidor Mediterranean Shipping Company, "con una política de precios muy agresiva" que "supuso una merma considerable en los ingresos". La Trasatlántica admite en sus cuentas de 2006 que había "incurrido en pérdidas acumuladas que han dejado el patrimonio social por debajo de las dos terceras partes de su capital social", un desequilibrio que la compañía debía haber corregido en el plazo de un año. La última, y triste, aparición en documentos oficiales de la Trasatlántica tuvo lugar la pasada semana, en el BOE. pública privada Compañía Trasatlántica Española pasó a ser una empresa pública en los años ochenta del siglo XX, siendo controlada por el Instituto Nacional de Industria. En los años noventa volvió al ámbito privado, al ser adquirida por el grupo Odiel, controlado por la familia Pereda. 130 años surcando éxitos y fracasos La larga vida de Compañía Trasatlántica Española está plagada de historias de éxito y de fracasos. Desde sus orígenes la compañía afrontó dificultades que fue superando a base de inyecciones de capital o traspaso de acciones. Durante la guerra de 1898 entre España y Estados Unidos la Trasatlántica, que según webs especializadas transportaba material y personal militar burlando el bloqueo estadounidense, perdió varios buques. Tras la guerra sus barcos repatriaron al personal militar desde Cuba, Puerto Rico y Filipinas. A comienzos del siglo XX la compañía empezó a centrarse en el negocio de transporte de carga cubriendo líneas internacionales. La llegada de la Segunda República a España no favoreció a la Trasatlántica, que unos años antes había iniciado una profunda modernización de sus barcos. En 1932 se rescindió un importante contrato entre el Estado y la Trasatlántica, obligando a la empresa a abandonar algunas líneas (y a cambiar el nombre de uno de sus barcos, Alfonso XIII por el de Habana). La Guerra Civil española supuso que varios de los barcos de la empresa fueran destruidos o confiscados. En los años cincuenta la empresa logra recuperarse, pero una década después sus cuentas vuelven a registrar fuertes pérdidas. El Gobierno tomó el control de la empresa en los ochenta y a mediados de los años noventa volvió a privatizarse.


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