INMOBILIARIAS, UNA OPCIÑ“N ESPECULATIVA ANTE POSIBLES LIQUIDACIONES. ASÍ JUSTIFICA LA BOLSA SU CASINO
Redacción - Martes, 01 de Septiembre
"Las inmobiliarias han sido las apestadas de la Bolsa durante muchos meses, pero hacen cabriolas de gran colorido, con tremendas idas y venidas y, en varias sesiones pasadas, con alzas espectaculares. Hay un sector muy especulativo del mercado que las ha puesto de moda. Comienzan a no verlas tan maltrechas y a valorarlas mejor. Ya veremos. Justifican sus prácticas de casino, como si hicieran trompos con coches de gran cilindrada, en que todo en la Bolsa es una cuestión de ciclo y de expectativas, y que las inmobiliarias han vivido uno de los peores de la historia reciente. Pero todo cambiará, dicen, algún día como ha sucedido siempre, al menos hasta ahora. "En nuestro departamento de análisis consideramos que mantener viva una ficha bursátil, un lugar de honor en el tablero de cotizaciones, sea la Bolsa que fuere, vale mucho dinero. A veces más que la propia capitalización de la compañía. Este fenómeno, como hecho curioso, se repite ciclo tras ciclo, en el sector inmobiliario. Ahora, las inmobiliarias cotizadas tienen valoraciones próximas a cero, están intervenidas por los bancos, pero siguen cotizando. Existe la posibilidad de una liquidación ordenada en algunos casos, que no está recogida en el precio en Bolsa de estas acciones", dice el analista jefe de un banco de inversión.
“¿O es que ya nadie se acuerda de la mítica Urbis (ahora Urbis Reyal), de Vallehermoso (en la actualidad Sacyr Vallehermoso) o de Inmocaral (antes Grupo Fosforera, luego Inmocaral y ahora Colonial? Los cambios de fichas ha sido incesantes en los últimos treinta años. Es cierto que muchas inmobiliarias desaparecieron en los 70 y principios de los 80, pero no lo es menos que otras tantas han salido fortalecidas y combinado, como hechos curiosos, momentos en suspensión de pagos con otros de gran crecimiento”, añade.
“Muchos inversores nos preguntan qué hacer con estas compañías en este curso recién estrenado. Después de analizar con detenimiento la situación hemos llegado a la conclusión de que lo acertado es no vender si se está ya atrapado en las compañías a precios más altos ¿Comprar? Sí, pero con mucho seguimiento. Principalmente aquellas compañías que cotizan prácticamente a cero, porque lo peor ha pasado y, en cualquier caso, la liquidación ordenada que están siguiendo los bancos, que determinará un resultado final más elevado que el propio precio de estas acciones en Bolsa”, prosigue.
“Desde el estreno del año hemos observado cómo gestores de renombre y grandes especuladores del mercado han hecho números y comenzado a entrar en compañías inmobiliarias cuyos precios rayan la nada, empresas desahuciadas. Es decir, han recogido los procesos concursales y han cortado el paso a una posible recuperación. O sea, el mercado considera que no valen nada. Pero no es así. Estas compañías están soportadas, precisamente, por sus activos. Hay que sumar y restar bien las partes, la de las valoraciones y las del endeudamiento”, señala.
“Poco riesgo, en cualquier caso, si el osado especulador no pone todos los huevos en la misma cesta. Y, por supuesto, si dedica una parte mínima de su capital a especular con estos enormes dinosaurios. Es decir, mucha prudencia”, finaliza.
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