Lo que España es
Santiago Niño Becerra - Viernes, 14 de Mayo Miren el gráfico que viene a continuación, mírenlo bien porque algo como eso les va a costar de encontrar. Lo ha elaborado una alumna y un alumno de la asignatura que imparto en segundo curso a partir de la fusión de tres gráficos. Se refiere a España, si, claro. Obsérvenlo bien porque este gráfico resume lo que España es.
Lo primero, vayamos a lo evidente. En España, en 18 años: 1) el salario real medio no ha variado nada, bueno algo si: el 0,7%, 2) la deuda de las familias se ha más que duplicado, y 3) el saldo por cuenta corriente ha sido o nulo o, mayormente, negativo. Resumamos: en 18 años, en el Reino de España, los salarios reales medios no han crecido, sin embargo las familias han multiplicado sus deudas por dos, y lo que España ha importado ha excedido con creces a lo que España ha exportado. Vayamos por partes.
La mayoría de empleadores radicados en el reino se quejan de lo elevados que son los costes laborales, sin embargo en 18 años el salario real medio no ha crecido, entonces, ¿de qué se quejan las empresas radicadas en España?. Pues se quejan de que su competitividad es muy reducida a pesar de que los salarios con que remuneran al factor trabajo que utilizan son bajos: la mitad de las/los trabajadoras/es españolas/es percibe salarios iguales o inferiores a 1.000 euros mensuales.
El problema no reside en los salarios, sino en la baja productividad de las empresas y en el bajo valor que generan, lo que supone que a la mayoría de las empresas radicadas en España no les sea rentable invertir en bienes de capital, y sí, en cambio, deslocalizar y/o reducir plantillas y/o reclamar a voz en cuello que se reduzcan los costes laborales, entre ellos los salariales. Baja productividad que impide reducir la inflación que contribuyen a alimentar unos salarios crecientes (y unos márgenes empresariales al alza), una inflación que ha estado restando continuadamente competitividad a la economía española.
Pero si las rentas salariales de las familias no aumentaban no lo haría el consumo, con lo que el PIB no crecería. La solución ha sido llenar con crédito los bolsillos de españolas y españoles (nativas/os e inmigrantes), crédito que no ha guardado ninguna relación con las remuneraciones percibidas por esas ciudadanas, pero eso muy poco ha importado: lo importante era que la rueda continuase girando y que el valor de los activos que amparaban esos créditos (las viviendas que esa ciudadanía adquiría, por ejemplo) continuase aumentando.
Y esas familias (y las empresas que las remuneraban), ¿que adquirían con sus salarios (con sus ingresos) y con esos créditos que tan alegremente se les concedía?, pues bienes y servicios fabricados y elaborados en España así como otros que traían del exterior, el problema es que esos que traían no se compensaban con los que enviaban a ese exterior, ¿por qué?, pues por la baja competitividad de la economía española, lo que llevaba a las empresas a despotricar contra los elevados cotes laborales (y contra los terriblemente elevados costes salariales).
Y vuelta a empezar.
Suena a sainete, a opereta, ¿verdad?; pues si, y eso ha sido España; ha sido porque ya, ni siquiera eso es.
(¡Que mal!, ¡pero que rematadamente mal tienen que estar las cosas para que el jefe del Estado más poderoso del planeta haya llamado al presidente del Gobierno de una economía que representa el 2% del PIB del mundo y le haya dicho que tiene que hacer lo que le dicen que tiene que hacer!. Del hecho de la llamada del presidente Obama al Sr. Rodríguez Zapatero el pasado Martes deduzco dos cosas: a) que, como suponíamos, la economía española está mucho peor de lo que nos dicen, y b) que España cuenta potencialmente con un poder de hacer daño superior al que en principio podría suponerse, en parte porque está peor de lo que se pensaba, pero, en parte porque entes españoles se hallen en un estado mucho peor de lo que se admite. El tiempo dirá).
(Ya se están oyendo voces: “Si el déficit se ha generado por el Plan E y a pesar del Plan E estamos jodidos y ahora nos van a bajar las pensiones y los salarios, ¿para qué ha acabado sirviendo el Plan E?”. Como en los silogismos: olvídense de la verdad material y miren la verdad formal: no me negarán que ...).
Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.
Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.
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