Sábado, 26 de Mayo de 2012

SINIESTRALIDAD ¿LABORAL? HAY MUCHOS ASUNTOS GRAVES DE FONDO

Santiago Niño Becerra -  Sábado, 04 de Julio ilustraciónEvidentemente, no se hará, pero debería hacerse. No se hará porque, si se hiciese, se podrían poner de manifiesto cosas feas, muy feas, cosas que, para muchos, es mejor no saber porque, sabiéndolas, no hay pretexto para no actuar. Se harán enterado del asunto: hace unos días, un espalda-mojada, perdón, un sin-papeles boliviano perdió el brazo en un accidente laboral ocurrido en una empresa dedicada a la fabricación de pan y sita en la ciudad de Valencia (en realidad, la actividad de la empresa y el lugar en la que estaba radicada son datos indiferentes); pues bien, en ese accidente el sin-papeles boliviano perdió su brazo izquierdo. A partir del hecho en la empresa se puso en marcha un proceso tendente a borrar todas las huellas del accidente, arrojar el miembro amputado a la basura fue parte de dicho proceso. Bien. Lo que debería hacerse es investigar una serie de cosas, pero no lo que muchas/os de Uds. están pensando, no, lo que debería investigarse es el motivo de la contratación de ese sin-papeles, y también las medidas de seguridad de esa empresa.

Porque claro, no es lo mismo que el propietario o propietarios de la compañía en cuestión contratasen a esa persona a fin de enriquecerse más de lo que ya se enriquecían, que lo contratasen a fin de ahorrarse unos euros imprescindibles para poder sobrevivir; no es lo mismo que la posible falta de medidas de seguridad se produjeses porque, así, el propietario podría comprarse un cochazo mejor, que porque los cuatro cuartos que se dejaban de gastar en un guante de seguridad podrían ser utilizardos en reparar uno de los motores imprescindibles para producir pan.

Yendo más allá, ¿cuánto fraude fiscal, cuanta economía sumergida es producido y generada por empresarios desalmados que tan solo buscan aumentar el cuantioso beneficio (fraudulento) que ya obtienen, y cuánta ilegalidad se produce porque es la única forma de supervivencia que tienen muchas empresas?. Duele la pregunta, ¿verdad?.

¿Lo que le ha sucedido a ese sin-papeles boliviano?, una auténtica putada cometida por alguien con, como poco y para decirlo suave, muy poca cabeza (¿o es que pensaba que en el hospital nadie iba a hacer preguntas cuando viesen entrar por la puerta a una persona herida a la que le faltaba un brazo?). Y lo malo es que esta historia se va acabar aquí: al boliviano le darán los papeles, una pequeña indemnización; a la empresa le pondrán una multa que el propietario recurrirá, recurso que irá a ingresar los cientos de miles de expedientes pendientes de resolución que tiene la Justicia del reino, y el empresario, tras esperar unos días, tratará de encontrar por ahí a otro boliviano sin papeles, o cerrará, y varios trabajadores irán a engrosar las listas del paro.

Estimaciones más o menos serias cifran en un 25% del PIB el valor de la economía sumergida en España y en el 6% el monto del fraude fiscal; paralelamente, España tiene el inmenso honor de encontrarse a la cabeza europea en cuanto a siniestralidad laboral se refiere. Hacer lo que apuntaba más arriba supondría poner sobre la mesa una auténtica verdad incómoda: que parte de la economía española no debe existir -puede, pero no debe- porque la única forma que tiene de hacerlo es al borde de la ley: incumpliendo la ley.

Las empresas que eso hacen tienen una ventaja competitiva que puede ser utilizada por su propietario para lucir un Modena, pero también puede ser utilizada para sobrevivir. Si se pusiesen sobre la mesa esos hechos, se estaría poniendo sobre la mesa que una parte de la economía española es inviable en el mundo de la economía formal, por lo que tiene que desaparecer, y ahí viene el problema en forma de pregunta: y ser sustituida, ¿por ...?.

Como decía: hay cosas que es mejor no saber, gasta que nos las expliquen sin haberlas preguntado.

(No tiene nada que ver: ¿no?. Me lo ha contado alguien que lo sabe porque lo vio: una clínica de una ciudad española coloca en una empresa que tiene su existencia en la red una oferta para cubrir una vacante en un puesto administrativo; veinticuatro horas después había recibido ... ¡mil currículums!.  No entro en su calidad, me quedo en el número, sobre todo porque hace tres años eso no sucedía. Para meditar).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

@sninobecerra

Santiago Niño-Becerra. Catedrático de Estructura Económica. IQS School of Management. Universidad Ramon Llull.


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